Página 91 de 94 PrimerPrimer ... 41818990919293 ... ÚltimoÚltimo
Resultados 2,701 al 2,730 de 2795

Tema: Críticas de películas

  1. #2701
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 6 de agosto de 2020

    Siberia muestra la expresión más gélida de Keanu Reeves.
    Marcelo Stiletano.

    Siberia (Canadá-Rusia/2018). Dirección: Matthew Ross. Guion: Scott B. Smith. Fotografía: Eric Koretz. Música: Danny Bensi y Saunder Jurrianns. Edición: Louise Ford. Elenco: Keanu Reeves, Ana Ularu, Pasha Lychnikoff, James Gracie.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Mala.

    El rodaje de Siberia llevó a Keanu Reeves a una pequeña localidad de Manitoba (Canadá) en abril de 2017. Un año exacto después, Reeves filmó en Montreal John Wick 3, la película que lo devolvió a los primeros planos. Hoy, todo lo que tenga que ver con el hierático actor de Matrix llama de inmediato la atención. Por eso no sorprende que Netflix haya decidido exhumar Siberia y sumarla ahora a su catálogo. Pasaron más de dos años desde el lanzamiento mundial de esta producción (fue en julio de 2018), pero a todos los efectos funciona como estreno.

    El "fenómeno Reeves" es la única explicación posible de la repercusión que está logrando este insípido thriller en sus primeros pasos dentro del mapa del cine por streaming en la Argentina. Aquí, el actor luce a primera vista exactamente igual a John Wick. Pero enseguida notamos algunas diferencias. Primero, su esposa está viva (aunque de ese matrimonio se desprende un aburrimiento feroz). Segundo, su papel aquí es el de un avezado traficante de piedras preciosas, navegando en medio de negocios ilegales, transacciones multimillonarias y gente muy violenta dispuesta a imponer su codicia. Tercero, el atractivo de este personaje está a un océano de distancia de lo que transmite John Wick, por más que los dos tengan casi el mismo aspecto.

    Una producción modesta (que parece pensada para un lanzamiento directo a VOD) lleva al personaje de Reeves y sus diamantes a Rusia, convenientemente disimulada en exteriores canadienses, aunque hay un par de escenas fotografiadas con espíritu de postal en San Petersburgo. Lo demás transcurre en una escenografía desangelada, donde el protagonista vive una tórrida historia de amor con una chica local (interpretada por la bella actriz rumana Ana Ularu). La química entre ellos es tan fría como la temperatura exterior del lugar.

    La trama fuerza a Reeves a tomar decisiones difíciles cuando las cosas se complican, pero nunca sabremos si cree realmente en los motivos que lo llevan a comportarse de determinada manera. A diferencia de John Wick, un personaje que decía todo lo que tenía para decir cuando entraba en acción, Reeves no hace nada, no dice nada, no transmite nada. La tensión se reduce a cero y la trama ni siquiera se altera (o se enciende) en las escenas eróticas. Algunos de esos momentos, además, figuran entre lo más desagradable de la película. Son gratuitas, sin la más mínima justificación.

    El desconcierto llega hasta el final, cuando el único giro interesante que parecía ofrecer la historia termina apagado por la falta de convencimiento de Reeves para cargarse al hombro y asumir en su conciencia los dilemas de su personaje. Por allí vemos también en un momento a Molly Ringwald en una aparición fugaz y desganada que ni siquiera se justifica la mención de su nombre en los créditos.


    http://servicios.lanacion.com.ar/her...-texto/2413449

  2. #2702
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 6 de agosto de 2020

    El film de Anna Sofie Hartmann sale en busca del tiempo perdido
    "Giraffe": puentes hacia la emoción

    ¿Puede construirse algo capaz de superar las distancias que se interponen entre una pareja? Esa pregunta intenta responder el sensible retrato de la directora danesa.
    Juan Pablo Cinelli

    La protagonista es antropóloga y trabaja con documentos del pasado

    Giraffe 7 puntos
    Giraffe, Alemania/Dinamarca, 2019.
    Dirección y guion: Anna Sofie Hartmann.
    Duración: 88 minutos.
    Intérpretes: Lisa Loven Kongsli, Jakub Gierzal, Maren Eggert, Christoph Bach.

    Spoiler:
    SPOILER:
    “Quizá es que no puedes volver el tiempo atrás. Que no puedes volver a las escenas de amor, de tristeza, de felicidad y debes tomar decisiones. Los lugares a los que fuiste y que no puedes poseer y al final, tú serás el poseído.” La cita pertenece al libro Una guía sobre el arte de perderse de la escritora estadounidense Rebecca Solnit, publicado en Argentina por la editorial Fiordo, y aparece justo a mitad de Giraffe, de la directora danesa Anna Sofie Hartmann (ver entrevista aparte ). Es la protagonista quien se la lee en la playa, directo del libro, a su amante, al que conoció trabajando en las obras previas a la construcción de un túnel que unirá a la isla de Lolandia, en Dinamarca, con la Alemania continental.
    Dara es antropóloga y su tarea es documentar la vida en el lugar, relevando las viejas casa y granjas de la zona, algunas de ellas con varios siglos de antigüedad, que serán demolidas para permitir que por ahí se extienda el trazado de la nueva ruta. Lucek en cambio es obrero y forma parte de una cuadrilla encargada del tendido eléctrico de la obra. A ambos los separa el origen y la lengua (ella es danesa y él, polaco), pero también 14 años de edad. A pesar de eso y de que Dara tiene una pareja esperándola en Berlín, el flechazo es instantáneo. ¿Pero puede construirse algo capaz de superar las distancias enormes que se interponen entre ellos? ¿Alcanza la pasión para imponerse a los obstáculos concretos? ¿Dara y Lucek serán capaces de levantar su propio puente?

    La frase de Solnit parece ser la clave que permite terminar de abrir algunas puertas que el relato mantiene convenientemente entornadas. Esa idea de la vida como recorrido lineal atado al tiempo, en el que se está condenado a avanzar sin remedio y a dejar a cada paso cosas por el camino, es la que irán descubriendo los protagonistas. Por su trabajo, Dara está acostumbrada a lidiar con esos restos, que se acumulan en los espacios ahora vacíos de las casas abandonadas que recorre en soledad. Para ella es habitual convivir con lo que abandonaron los que se fueron y esos fantasmas, aunque ajenos, no le son indiferentes.

    El juego de ligar la memoria a lo fantasmal es central en la cita de la autora estadounidense. Como en una película de terror, Solnit habla de ser poseídos por los fantasmas de todo aquello a lo que ya no se puede volver. Una idea de pérdida que también es inherente a la pasión, al enamoramiento, ese momento único e irrepetible sentenciado a quedar en el camino. Es la condena de lo efímero, la vida misma puesta en marcha.

    Pero la frase no solo permite ser leída hacia el interior de la película de Hartmann, sino que se la puede extender a un territorio mayor: el de la experiencia cinematográfica. El cine es el arte de la fantasmagoría, el único capaz de encapsular las experiencias del pasado en una ilusión de presente siempre continuo, en la que los muertos vuelven a la vida en cada proyección. Incluso los espacios físicos resucitan en el cine: ¿o acaso no se está ante un fantasma cada vez que en una vieja película aparecen las Torres Gemelas en el skyline de una Nueva York que ya no existe? Como ocurre con el cielo, el cine es la proyección de la luz de estrellas siempre muertas y captura en pantalla aquello que ya no es posible poseer.
    Al mismo tiempo, le permite al espectador la experiencia de ser poseído por ello, posibilidad que en Giraffe está muy presente. Aparece en la forma en que algunos personajes observan a otros como queriendo aprehenderlos, o cada vez que la voz de Dara imagina una historia para los distintos personajes que se suceden en escena. Pero también cuando Lucek le envía por teléfono un video en el que le muestra imágenes del pueblo de su abuelo en Polonia, o algunas panorámicas de Varsovia. Fantasmas ahora digitales que atraviesan el tiempo y el espacio. Hartmann pone todo eso al servicio de una historia de amor a la que justamente el cine le permite existir para siempre. Un amor imposible, convertido en eterno.


    https://www.pagina12.com.ar/283210-g...cia-la-emocion
    Última edición por Amadel; 06-08-2020 a las 16:18:56

  3. #2703
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 6 de agosto de 2020

    "Hater": la historia del ascenso de un cínico
    Horacio Bernades



    Hater 6 Puntos
    Sala samobójców. Hejter, Polonia, 2020
    Dirección: Jan Komasa
    Guion: Mateusz Pacewicz
    Duración: 135 minutos
    Intérpretes: Maciej Musialowski, Vanessa Alexander, Jacek Koman, Danuta Stenka, Agata Kulesza

    Spoiler:
    SPOILER:
    De origen polaco --una cinematografía que después de las obras de Andrezj Wajda, Krystof Zanussi y Kristof Kieslowski ha dado a conocer sólo la de Pavel Pawlikowski--, Hater incorpora en su discurso varias de las lacras de la sociedad contemporánea. Desde la invasión de la privacidad hasta el auge de los movimientos ultraderechistas europeos, pasando por las fake news, la política desleal y el “troleo” difamatorio. Todo eso está hilado por la escalada de un personaje dispuesto a todo con tal de triunfar. Reflejo tal vez de una sociedad que, como todas las del ex bloque soviético, pasó sin escalas del comunismo al capitalismo salvaje.
    Tomas (Maciej Musialowski) es un cretino, como podría serlo un personaje de Dostoievski o Roberto Arlt. Con la diferencia de que en su caso no hay tortura interior o conciencia de la abyección. Hater no es, de hecho, la historia de un descenso al subsuelo moral sino la del ascenso de un cínico. Después de haber sido expulsado por plagio de la Facultad de Derecho, Tomas logra ser contratado en una agencia de Relaciones Públicas, gracias a su proyecto de difamación de una figura televisiva. Su nueva jefa, que se llama Beata y tiene por libro de cabecera el despiadado El arte de la guerra, de Sun Tzu, pone en sus manos una campaña de desprestigio del candidato socialdemócrata a la intendencia de Varsovia, por los medios que fueren. Ducho en el manejo de redes sociales y siguiendo las preceptivas de ese libro en relación con la manipulación del adversario y la utilización de espías, Tomas inventa calumnias, se relaciona con movimientos racistas y se infiltra en el equipo de campaña del target elegido, para demolerlo por dentro.

    Con algo de Taxi Driver (el “entrismo” en el cuartel político) y el planteo moral de los films de Zanussi y Kieslowski, Hater despliega subtramas a la manera de una serie (¿pensando tal vez en su explotación en Netflix?). Una chica bonita y extraordinariamente voluble, representantes de un progresismo europeo más bien tilingo, el ocultamiento de una condición gay, el chantaje a una mujer poderosa, una compleja maniobra a varias puntas que Tomas instrumenta para llegar más lejos que el encargo de sus jefes. Es en este terreno que debe hacerse la vista gorda para pasar por alto decisiones implausibles de alguno de los personajes, ingenuidades inconcebibles en políticos experimentados, caricaturas gruesas en otros casos y el éxito improbable de una retorcida operación maquiavélica (o suntzuniana).
    El guionista Mateusz Pacewicz y el realizador Jan Komasa (que ya se habían asociado en la inmediatamente anterior Corpus Christi, nominada al Oscar al Mejor Film en Lengua No Inglesa) dejan ver a mensajeros del odio no muy distintos de los que suscriben comentarios de lectores de grandes medios argentinos, hincan el diente en la inescrupulosidad política y de los especialistas en marketing y ridiculizan a los equivalentes polacos de los “bobos” (burgueses bohemios) franceses, repartiendo sopapos en todas las direcciones. Una fotografía que en ocasiones se solaza con tonos saturados puede verse como esteticista, o como expresión de una contemporaneidad tecno. Lo mejor de Hater es el progresivo empalidecimiento del “héroe”, que a medida que se degrada moralmente parece vampirizarse.


    https://www.pagina12.com.ar/283184-h...o-de-un-cinico
    Última edición por Amadel; 06-08-2020 a las 16:16:44

  4. #2704
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 6 de agosto de 2020

    "A Febre": realismo social con tintes fantásticos

    El debut en la ficción de la carioca Maya Da-Rin aborda, abusando a veces de cierto esteticismo, conflictos raciales y sociales, además de dar cuenta de la brecha generacional y los vínculos familiares.
    Ezequiel Boetti

    "A Febre" muestra las dificultades de los descendientes de las comunidades indígenas para insertarse en las ciudades.

    A Febre
    6 Puntos
    (Brasil/2019)
    Dirección: Maya Da-Rin
    Guion: Pedro Cesarino, Maya Da-Rin y Miguel Seabra Lopes
    Duración: 98 minutos
    Intérpretes: Regis Myrupu y Rosa Peixoto

    Spoiler:
    SPOILER:
    Una buena parte de las películas producidas en Brasil con circulación internacional tematizan las dificultades de los descendientes de las comunidades indígenas para insertarse en los grandes centros urbanos. Casi todas recurren a un entramado narrativo que pendula entre una suerte de realismo social con tintes fantásticos, como si a partir de esa mezcla quisieran ilustrar algo mayor: el choque entre modernidad y tradición, entre las nuevas costumbres adquiridas a fuerza de globalización y los valores adquiridos durante siglos en esas tierras a las que el Estado –por impericia o negligencia– no llega. Así ocurría, por ejemplo, en la reputada Chuva é cantoria na aldeia dos mortos, dirigida por Renée Nader Messora y João Salaviza y vista aquí en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín. Y así ocurre ahora con A Febre, el debut en la ficción de la carioca Maya Da-Rin, que luego de haber circulado por varios festivales durante 2019 (Locarno, Biarritz, Mar del Plata y sigue la lista) desembarcó esta semana en la plataforma Mubi.
    Si no se supiera que A Febre proviene de Brasil, y si en lugar de portugués se hablara español, podría pensarse que el primer tercio de metraje corresponde a alguna película de principios de los 2000 perteneciente a lo que alguna vez se llamó Nuevo Cine Argentino. De aquella corriente artística –y de casi todos los “nuevos cines” con que cada tanto se rotula una cinematografía emergente– toma la preferencia por los tiempos muertos y los planos fijos que registran acciones ínfimas y cotidianas, dando pie a un minimalismo que muchas veces deviene en languidez. Pero la acción no transcurre en estas tierras sino en Manaos. Allí vive Justino (Regis Myrupu), un hombre que enviudó hace poco y ahora se mueve como sonámbulo, en un estado febril casi constante, entre los containers portuarios donde trabaja como vigilante y que la realizadora filma mediante majestuosos planos generales.
    Las cosas no son nada sencillas para Justino, quien a diario es víctima de un racismo perceptible en las sutiles aunque evidentes discriminaciones del compañero que lo releva en su puesto, un más que probable bolsonarista a ultranza convencido de su supremacía genética. Otras discriminaciones están enquistadas en lo más alto de la burocracia empresarial. Anoticiados de las involuntarias siestas de Justino, una atildada empleada de Recursos Humanos lo llama para, básicamente, apretarlo con que no tiene los aportes suficientes para jubilarse, para luego pedirle que mejore su rendimiento. Pero para eso primero debería saber qué causa su somnolencia. Difícil pensar en algún virus, en tanto la fiebre se desata justo antes de saber que su hija, una enfermera del hospital local, se irá durante cinco años a estudiar Medicina a Brasilia. La fiebre, entonces, como potencial síntoma de la soledad que lo invade.
    A partir de ese duelo doble por una partida definitiva (su mujer) y otra temporal (su hija), la película enraizará a ese universo laboral y familiar algunos brotes de fantasía ilustrados en ese tigre que acecha a Justino. O al menos eso cree él. Da-Rin es una realizadora de mano segura y un sólido manejo de la puesta en escena, aunque por momentos se engolosina con algunos planos deliberadamente “bellos” que coquetean peligrosamente con esa estilización de la pobreza que tanto éxito tiene en los Festivales de elite de Europa. Pero también es cierto que A febre logra, a través de esa historia mínima, abordar un amplio abanico de temas: los conflictos raciales y sociales, las divergencias a la hora de pensar la relación del ser humano con la naturaleza, la brecha generacional con los jóvenes y los vínculos familiares. A esto ayuda la enorme humanidad de sus personajes, un padre y una hija que con solo mirarse se dicen todo aquello que no pueden con palabras.


    https://www.pagina12.com.ar/283209-a...es-fantasticos

  5. #2705
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 6 de agosto de 2020

    "Al acecho": dilemas morales de un guardaparque

    El segundo largometraje de Francisco D'Eufemia adopta tópicos del policial estadounidense, pero adaptados a la idiosincrasia local.
    Ezequiel Boetti

    Rodrigo de la Serna

    Al Acecho 7 Puntos
    (Argentina/2019)
    Dirección: Francisco D'Eufemia
    Guion: Fernando Krapp y Francisco D'Eufemia
    Duración: 85 minutos
    Elenco: Rodrigo de la Serna, Belén Blanco, Walter Jakob, Hector Bordoni, Pablo Ragoni y Facundo Aquinos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    La cámara muestra el canal Santiago, en el puerto de La Plata, desde una lancha que navega por el centro del cauce, mientras los sonidos de los instrumentos de viento preludian un peligro inminente. Un peligro que se concreta cuando por el margen izquierdo de la pantalla asome una embarcación de la policía a toda marcha. Una vez en tierra firme, los oficiales rodean una casa y tiran la puerta abajo. “¡Pero pará, che! ¡Soy guardaparque!”, grita un hombre desde adentro, poco antes de que se lo lleven esposado. La secuencia corresponde a la apertura de Al acecho, segundo largo de Francisco D'Eufemia –y primero en soledad– luego de la codirección con Javier Zeballos de la muy recomendable Fuga de la Patagonia. Se trata de la confirmación del interés de este egresado de la ENERC por los géneros íntimamente asociados al cine norteamericano, aunque en ambos casos adaptados a una idiosincrasia local.
    Si Fuga… recreaba las vivencias de Perito Moreno durante su travesía patagónica a finales del siglo XIX tomando las coordenadas centrales del western –el choque con la naturaleza, el duelo con los lugareños, las complejas dinámicas grupales–, Al Acecho se nutre principalmente de los tópicos del policial. Pero ambas esquivan la idea de mera replicación de modelos exportados para, a cambio, proveer una relectura acorde a las particularidades geográficas donde se desarrollan. Dos películas que no podrían transcurrir en un lugar distinto al que transcurren y en las que la naturaleza adquiere un gramaje narrativo que la vuelve una protagonista igual de importante que los personajes de carne y hueso.
    Al acecho tiene dos virtudes indispensables para todo buen policial: un inicio contundente, majestuoso en su ejecución formal y de tensión creciente en su desarrollo; y la inteligencia suficiente para entregar la información necesaria cuando el relato lo requiere, más allá de que esto vaya en contra de los intereses de los espectadores más ansiosos. Y también suma una tercera virtud: un personaje central ambiguo, misterioso e impredecible como Silva, en lo que es otro extraordinario trabajo de Rodrigo de la Serna, que además de un actor enorme es uno de los mejores puteadores de habla hispana. Silva sabe mucho más de lo que dice y sus motivaciones se vislumbran brumosas.
    Dos semanas después, apenas llega a la oficina del Parque Pereyra Iraola, donde trabajará a modo de “castigo” hasta que se resuelva el sumario por supuestos delitos durante sus funciones en el río, la juega de callado. “Lo mío es el agua”, le dice Silva a su supervisora (quizá el personaje más forzado y “reglamentario”, encarnado por Belén Blanco) ni bien arribe a la reserva. Las cosas parecen sencillas: controlar que los visitantes no hagan fuego cerca de los árboles, algunos alborotos menores, y no mucho más. Pero por fuera de las zonas públicas, la frondosidad del parque es el escenario ideal para varias actividades al filo de la ley, en especial aquéllas relacionadas con el tráfico de animales. Sucede que en esos terrenos supieron funcionar instalaciones militares que, con el correr de los años, quedaron liberadas a la buena de Dios. Silva descubre el entramado delictivo pero, lejos de denunciarlo, intenta sacar una tajada del botín, una oferta que a los dueños del negocio –entre los que se encuentran uno de sus superiores- no les cae precisamente bien.
    Perseguido y perseguidor, víctima a la vez que victimario, Silva terminará enredado en una nueva trama delictiva que D’Eufemia resuelve con un pulso nervioso aunque controlado. La cámara en movimiento constante, pegada casi siempre al cuerpo de Silva, es coherente con un personaje cuyo universo interno está tironeado por el Bien y el Mal, una contradicción que el trabajo de De la Serna convierte en un auténtico dilema moral.


    https://www.pagina12.com.ar/283199-a...n-guardaparque

  6. #2706
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 6 de agosto de 2020

    Documental con dirección de Martín Sastre
    "Nasha Natasha": el fenómeno de Natalia Oreiro en Rusia
    Diego Brodersen



    Nasha Natasha
    5 puntos
    Uruguay, 2016/2020
    Dirección y guion: Martín Sastre.
    Duración: 72 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Estrenado en el Festival de Moscú en 2016, en un corte de montaje treinta minutos más extenso, el documental Nasha Natasha registra el tour ruso de Natalia Oreiro que se extendió a lo largo de casi dos meses a fines de 2014. La actriz y cantante uruguaya es adorada por una ingente masa de seguidores en países como República Checa, Israel y Rusia, pero el enorme país euroasiático –desde las transmisiones televisivas de Muñeca brava hace ya un par de décadas– ha demostrado ser uno de los territorios donde más se la venera. Las cámaras del realizador Martín Sastre, quien ya había dirigido a Oreiro en la ficción Miss Tacuarembó, siguen a la estrella y su equipo de colaboradores (músicos, bailarines, staff de producción) a bordo de aviones y trenes, en bambalinas y sobre el escenario, durante los encuentros con el público o en el silencio de las habitaciones de hotel. Al mismo tiempo, a partir de entrevistas con su familia más cercana y personas famosas y anónimas, el film recorre sucintamente su carrera, desde los primeros pasos como modelo y “paquita” hasta sus éxitos seminales en la pantalla.
    No es casual que Nasha Natasha (“nasha” es “nuestra” en idioma ruso) comience y termine en Villa del Cerro, el barrio montevideano que la vio nacer. Producido, entre otros, por la propia Oreiro, el documental posee un carácter definidamente oficial que nunca abandona, y ese posiblemente sea su principal pecado. A diferencia de otros proyectos que registran a artistas en tour, con sus zonas grises en mayor o menor grado de exposición, no hay aquí demasiada tensión personal, creativa o profesional –con la excepción de una breve escena donde se consigna cierto problema de dinero entre sponsors–, listando en la línea narrativa las diferentes paradas del circuito, el contacto con los fans y el lógico cansancio. Ni siquiera la cuestión de la distancia, extendida en el tiempo, con los más cercanos –su marido Ricardo Mollo y su pequeño hijo–, es explorada en profundidad como pase de factura de una profesión que, más allá de los brillos reales y aparentes, trae consigo unas buenas dosis de cruces personales.

    Lo que sí resulta evidente (aunque no era necesario resaltarlo) es el profesionalismo y entrega de la protagonista, figura tan carismática como sencilla en sus modos y trato. La actriz, quien ya tuvo dos grandes actuaciones en el cine con Francia, de Adrián Caetano, y Gilda, de Lorena Muñoz, es aquí una figura tal vez demasiado monolítica, institucional, sin fisuras. A cambio, y teniendo en cuenta que el film está destinado especialmente a su base de fans, se ofrece un puñado de imágenes poco vistas y fragmentos de esos recitales en tierras lejanas, envueltos por temperaturas bajo cero. La engolada voz en off en ruso recitando textos de Galeano intenta aportarle al asunto un tono de gravedad que Nasha Natasha no necesitaba, como lo demuestra la sincera y emotiva secuencia del final, cuando “Natasha” vuelve a visitar la casa de su abuela y no logra contener las lágrimas.


    https://www.pagina12.com.ar/283188-n...reiro-en-rusia

  7. #2707
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Viernes 7 de agosto de 2020

    Potencia, inteligencia y sensibilidad en el film de Kantemir Balagov
    "Beanpole": en la tradición del mejor cine ruso

    El exalumno de Aleksandr Sokurov recupera genes de clásicos soviéticos como Pasaron las grullas y Alas, de Larisa Shepitko, cruzándolo con las intensidades de un Bergman y un Fassbinder.
    Diego Brodersen


    Masha e Iya son amigas, en un sentido tan hondo como indescriptible.

    Beanpole 8 puntos
    Dylda; Rusia, 2019.
    Dirección: Kantemir Balagov.
    Guion: Kantemir Balagov y Aleksandr Terekhov.
    Duración: 130 minutos.
    Intérpretes: Viktoria Miroshnichenko, Vasilisa Perelygina, Andrey Bykov, Igor Shirokov, Konstantin Balakirev.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Inspirado libremente en el libro de crónicas La guerra no tiene rostro de mujer, de la ganadora del premio Nobel Svetlana Alexiévich (la misma autora de Voces de Chernóbil, origen de la popular serie de HBO), el segundo largometraje del ruso Kantemir Balagov lo confirma como uno de los realizadores sub-30 más talentosos en actividad. Estrenada el año pasado en el Festival de Cannes y realizada cuando Bagalov tenía apenas 27 años, la potencia, inteligencia y sensibilidad de Beanpole se acercan a las que podrían esperarse de un cineasta más experimentado, pero la madurez –en este caso, al menos– no parece ser una cuestión de edades biológicas. Luego de Tesnota (2017), este exalumno de Aleksandr Sokurov (ver entrevista aparte) conjura en pantalla las consecuencias físicas, psicológicas y morales de la Gran Guerra Patria a partir del retrato de dos mujeres jóvenes que han regresado del frente de batalla poco antes del final de la conflagración, al tiempo que recupera, en sus poco más de dos horas de duración, esa gran tradición rusa –cultural, literaria, metafísica– ligada a la entrega y el sufrimiento personal en tiempos de excepción.
    Iya es muy rubia, tímida y callada, flaquísima, alta y desgarbada. Por esto último todos la llaman Dylda, palabra rusa para designar a alguien de gran altura y torpeza (el título internacional en inglés, Beanpole, equipara esa descripción). No son sus únicas particularidades: las heridas en el campo de batalla no sólo se evidencian en la piel y la carne y la muchacha suele atravesar momentos en los cuales su mente queda completamente en blanco, el cuerpo inmovilizado como si fuera un cadáver en vida. Así la presenta el relato, junto a un grupo de compañeras en el hospital donde trabaja como enfermera, de pie y en posición rígida, como uno de esos palos que ayudan a que una planta no sea quebrada por el viento. Iya tiene un pequeño hijo que no es tal: su verdadera madre es su mejor amiga, Masha, quien a poco de regresar a Leningrado se encontrará con la más triste de las noticias. Iya y Masha son amigas, en un sentido tan hondo como indescriptible, aunque por momentos se asemejan a una pareja de vampiros consumiéndose mutuamente. El de Beanpole es un relato duro y trágico, pero Balagov jamás se desliza hacia el terreno del sensacionalismo o el golpe debajo de la cintura.

    “Quiero a un ser humano dentro mío”, afirma en cierto momento la inquieta y movediza Masha, refiriéndose a sus ansiedades sexuales y, al mismo tiempo, al deseo de volver a ser madre. Las “aventuras” de las protagonistas –interpretadas magníficamente por las actrices debutantes Viktoria Miroshnichenko y Vasilisa Perelygina– comienzan en ese preciso momento, durante un encuentro nocturno con dos muchachos de la zona. No será el único intento desesperado por gestar una vida. Beanpole es una película sin domesticar, que nunca termina de resignarse a lo que se espera de ella, aunque ese salvajismo controlado tenga puntos de referencia ineludibles. A mitad de camino entre el realismo furioso y un melodrama en carne viva, Balagov recupera genes de clásicos soviéticos como Pasaron las grullas y Alas, de Larisa Shepitko, cruzándolo con las intensidades de un Bergman y un Fassbinder. Referencias cinéfilas al margen, la originalidad del film radica precisamente en una aparente contradicción: su clasicismo no es otra cosa que una descomposición y reconstrucción moderna, a la vista del espectador, de arquetipos y especificidades grabadas a fuego en la memoria histórica y artística.
    Más allá de algunos apuntes sobre las diferencias sociales en el comunismo soviético o la discusión sobre la eutanasia –inevitable en el marco de un hospital que recibe constantemente soldados heridos–, la resiliencia femenina como única modalidad posible de supervivencia recorre las venas de Beanpole de principio a fin. Al fin y al cabo, ¿qué es el alma rusa sino una mujer resistiendo, una y otra vez, a toda clase de golpes? Eso parece preguntarse la película, iluminada por la directora de fotografía Kseniya Sereda con una paleta de rojos, verdes y ocres tan fuertes que parecen a punto de estallar, ejemplo de equilibrio entre artificiosidad y registro naturalista. Si, por momentos, esta historia de dolores tan profundos que no pueden transmitirse –apenas exponerse como síntomas sin diagnóstico– alcanza cotas casi alucinadas, lo que descansa en su corazón es el concepto de la fragilidad humana, cuerpo y mente como cascarones corrompibles. A pesar de ello, ahí está Iya, sonriéndole a nadie mientras viaja en tranvía, rebelándose una vez más cuando parecía a punto de sucumbir ante el mundo.


    https://www.pagina12.com.ar/283430-b...ejor-cine-ruso

  8. #2708
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Viernes 7 de agosto de 2020

    Dirigida por la costarricense Antonella Sudassasi
    "El despertar de las hormigas", los mandatos del machismo

    Nominado al Goya 2019 como Mejor Película Iberoamericana, el film hace foco en la situación de sometimiento de una ama de casa y sus hijas, evitando los subrayados excesivos.
    Horacio Bernades

    La película presenta una forma de semiesclavitud naturalizada

    EL DESPERTAR DE LAS HORMIGAS - 6 PUNTOS
    Costa Rica, 2019
    Dirección y guion: Antonella Sudassasi
    Duración: 94 minutos
    Intérpretes: Daniela Valenciano, Leynar Gómez, Isabella Moscoso, Adriana Álvarez

    Spoiler:
    SPOILER:
    La canción es conocida, pero sigue tan vigente como en la historia entera de la civilización occidental. Él no se ocupa del cuidado de los niños ni de las cosas de la casa. Ella debe sumarle esas dos tareas a su empleo, como si esa asimetría fuera producto de la naturaleza. La realizadora costarricense Antonella Sudassasi trata en detalle esta forma de semiesclavitud naturalizada en El despertar de las hormigas, nominada al premio Goya 2019 en la categoría Mejor Película Iberoamericana. Lo hace con el suficiente tino como para no incurrir en subrayados.
    En la secuencia inicial Isabel (Daniela Valenciano) está terminando de hacer una torta, su suegra le recrimina que no le salió lo suficientemente alta y su marido Alcides (Leynar Gómez) le encaja a un bebé para que lo tenga en brazos, mientras ella intenta ponerle la crema a la torta. Allí está todo. Los noventa minutos restantes son el despliegue de esa situación, con Isabel ocupándose de la comida, de servir la mesa, de ir a buscar a sus dos hijas a la escuela y de trabajar como modista para ganar unos pesos que van a parar a la economía familiar, pero no a su bolsillo. Habituada a no rebelarse, Isabel responde a esta desposesión haciendo cosas a escondidas. Se guarda lo que gana (lo que le pasa el marido no le alcanza ni para comprar una bombita de luz), averigua el precio del alquiler de un local que le serviría para trabajar fuera de casa, compra pastillas anticonceptivas para no tener el hijo que el marido reclama.
    El gran acierto de Sudassasi es no hacer del marido un monstruo, ni de Isabel una plañidera. Alcides no es violento ni abusivo, incluso es amable y cariñoso. El problema lo excede: lleva en sí un mandato cultural que hace que deje en manos de su esposa lo que la sociedad determina que una esposa debe hacer, sin tener en cuenta siquiera sus orgasmos. El machismo se transmite de generación en generación: en una reunión, el padre pide a su hija mayor que se ocupe de llenar los vasos, como si esa tarea le estuviera adjudicada por default. El cuidado por el cabello aparece como signo de la condición femenina, tal vez de la única posesión. Isabel enseña a su hija cómo hacer una trenza, la hija mayor peina a la menor, los compañeros de escuela pegan chicles al cabello de una de ellas, Isabel sueña que pierde el pelo, la madre les da la idea de recortarlos. Isabel y su hija mayor descubren el deseo sexual al mismo tiempo.
    La realizadora intercala dos fantasías y un sueño de la protagonista. Una de las fantasías es redundante: Isabel imagina destrozar la torta, después de que su expresión denotara claramente la molestia por las intrusiones ajenas. La otra fantasía se decanta con naturalidad, cuando durante un baile Isabel se imagina sexy y deseante. El sueño es misterioso: Isabel encuentra un mechón de pelo bajo la almohada. Podría observársele a El despertar de las hormigas que más allá de su corrección formal y narrativa, de lo loable de su enfoque, la historia que desarrolla no va más allá de la que tantas madres contemporáneas experimentan a diario. En el haber debe computarse un final que en lugar de insistir en la remanida fábula de la larva que se vuelve mariposa queda abierto en un signo de rebeldía, tal vez el primero de otros por venir.


    https://www.pagina12.com.ar/283413-e...s-del-machismo

  9. #2709
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Viernes 7 de agosto de 2020

    Debut en la dirección del actor Clark Duke
    "Arkansas", con la mirada en Tarantino

    Apelando a estructuras habituales el cine de Quentin, la película retrata a dos descastados que deben aprender a manejar una organización criminal.
    Juan Pablo Cinelli

    Liam Hemsworth, muy lejos del Thor de la saga Avengers

    Arkansas 6 puntos
    Estados Unidos, 2020
    Dirección: Clark Duke
    Guión: Andrew Boonkrong y Clark Duke sobre novela de John Brandon
    Duración: 117 minutos
    Intérpretes: Liam Hemsworth, Vince Vaughn, Clark Duke, John Malkovich, Vivica Fox, Chandler Duke.

    Spoiler:
    SPOILER:
    La importancia de la obra de Quentin Tarantino no solo debe medirse por sus propios méritos, sino por la forma en que la misma derivó en el surgimiento de una narrativa cinematográfica posterior y la cantidad de Salieris que le crecieron alrededor. Eso generó la institucionalización de una estética a la que sus émulos redujeron a la creación de personajes que aspiran a ser más grandes que la vida, a estructuras narrativas ingeniosas y a la explotación de un fetichismo integral que tanto abarca lo formal como lo discursivo. Todo eso se percibe en Arkansas, debut en la dirección del joven actor Clark Duke. En poder del alquimista original, dicha fórmula consigue en mayor o menor medida ser estimulante, canchera e incluso sobradora, pero siempre generosa, y sobre todo, fuente de una mitología cuyas raíces se hunden en el humus de la historia del cine. En otras manos, el combo no cuaja con la misma gracia y hace que el artista devenga copista, perdido dentro de un pantalón que siempre le queda grande.
    Kyle y Swin son un par de descastados que la sociedad empujó hacia los márgenes y trabajan para una organización piramidal que trafica cocaína en los estados sureños de la Unión. Uno es retraído, muscular y propenso a entrar en acción, aunque prudente. El otro, extrovertido, parece un poco más cerebral, aunque no alcanza para considerarlo inteligente. La pareja podría protagonizar una buddy movie, pero que acá conforman un engranaje de una maquina de mayor pretensión. Ambos terminan juntos debido a su capacidad para cumplir órdenes, hasta que un descuido los deja huérfanos en el negocio y deben aprender a manejarlo solos.

    Dividida en capítulos que van y vienen en el tiempo y de personaje en personaje, echando mano a diálogos pensados para funcionar como los de una comedia, donde el tempo y la noción de remate son vitales, Arkansas puede representar una experiencia cinematográfica placentera. Siempre que no se la aborde con expectativas desmedidas, porque hay en ella una vanidad algo pretenciosa por mostrarse inteligente que de tan obvia por momentos se vuelve una zancadilla para el propio verosímil. Duke nunca termina de manejar con fluidez ese artificio que en Tarantino luce natural.
    Sin embargo hay algo interesante en ella. Al comienzo la voz en off de Kyle sostiene que la mafia “dixie”, expresión despectiva que refiere a los estados del sur de Estados Unidos, no es como la de los italianos o los mexicanos. “No hay familias, ni códigos de honor ni filosofías de vida”, reflexiona. En esa afirmación, que en principio hace temer que tampoco haya un relato, se apoya sin embargo la búsqueda de la película. Será esa ausencia de una familia y de una ética la que empuje a Kyle y Swin a tratar de construirse una propia, que los contenga dentro de un relato que por fin los rescate del margen para colocarlos en el centro. Aunque sea de forma trágica.


    https://www.pagina12.com.ar/283416-a...a-en-tarantino

  10. #2710
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Viernes 7 de agosto de 2020

    Hater sorprende con un villano para esta era de fake news.
    Diego Batlle.

    Hater
    (Sala samobójców. Hejter, Polonia/2020). Dirección: Jan Komasa. Guion: Mateusz Pacewicz Fotografía: Radoslaw Ladczuk Música: Michal Jacaszek. Edición: Aleksandra Gowin Elenco: Maciej Musialowski, Vanessa Alexander, Jacek Koman, Danuta Stenka y Agata Kulesza. Duración: 135 minutos. Calificación: apta para mayores de 16 años.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Buena

    Cuando todavía no ha cumplido 40 años, Jan Komasa ya es uno de los directores más importantes del nuevo cine polaco. En la última edición de los premios Oscar su anterior largometraje, Corpus Christi, consiguió una de las cinco nominaciones como Mejor Película Internacional (finalmente perdió la estatuilla a manos de Parasite, de Bong Joon-ho) y ahora con Hater –secuela de su ópera prima, Suicide Room (2011)– acaba de desembarcar en Netflix y rápidamente su ubicó entre los títulos más vistos en la plataforma de streaming.


    Ganadora del premio a mejor película en el reciente Festival de Tribeca, esta historia tiene –más allá de que sus problemáticas puedan fascinar o incomodar hasta la irritación– absoluta pertinencia. Es que el guion de Mateusz Pacewicz aborda varias de las cuestiones más candentes de la discusión pública actual como el discurso del odio, el avance de los grupos de ultraderecha, las campañas de desprestigio en redes sociales contra figuras públicas a fuerza de fake news, la obsesión por las armas y el ciberterrorismo, por citar solo algunas.

    Lo primero que hay que decir de Hater es que Komasa logra sostener el interés y la tensión durante los 135 minutos de relato. Y no solo eso: lo hace a partir de Tomasz (Maciej Musialowski), un protagonista tan brillante como manipulador, tan magnético como canallesco y despreciable, que parece englobar en su personalidad todos los males de este mundo. Expulsado en una de las primeras escenas del film de la carrera de Derecho por plagiar un trabajo, nuestro perfecto antihéroe (alguien que parece convertirse en una suerte de vengador anónimo contra una sociedad que lo ha despreciado y aislado) comienza a trabajar en una agencia de comunicación que utiliza las peores artimañas del marketing digital para atacar a quien su cliente les indique como enemigo número uno.

    En este caso, un político progresista que es favorito a convertirse en alcalde de Varsovia. Digno heredero de la escuela de grandes personajes psicopáticos de la historia del cine, Tomasz, con su fuerte carga de dolor, angustia y soledad, llevará las cosas hasta instancias impensables y –al fin de cuentas– incontrolables en un drama que remite a los climas paranoicos de la filmografía de Michael Haneke. Aunque algo maniquea como ensayo moral y no del todo convincente en su desenlace, Hater resulta una película valiosa e inquietante, de esas que inevitablemente detonan el debate cinéfilo (y sociopolítico). Una de las novedades más provocadoras del catálogo de Netflix.


    http://servicios.lanacion.com.ar/her...-texto/2415119

  11. #2711
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Miércoles 5 de agosto de 2020

    Los caminos de Cuba: un documental con espíritu de diario de viaje
    Paula Vázquez Prieto

    Los caminos de Cuba, el documental de Luciano Nacci que se interna en la vida cotidiana en el país caribeño

    Los caminos de Cuba
    (Argentina 2019). Guion, montaje y dirección: Luciano Nacci. Fotografía: Pablo Franco. Distribuidora: KM Sur Distribución. Duración: 61 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: buena.

    El documental de Luciano Nacci es un diario de viaje. Comienza con el ala de un avión que sobrevuela el suelo cubano y se interna en su tierra y sus costumbres. La Cuba que recorre Nacci escapa a los hitos turísticos, a los paisajes conocidos y también a la historia ya escrita. Su vocación consiste en develar esos rostros y presencias que no siempre están a la vista, atender a sus contradicciones, explorar junto a ellos su propia experiencia como visitante.

    Es esa primera persona la que define su aproximación a ese mundo, que halla mejor expresión en la atención a las manos de los artesanos cuando tejen el yarey, en la decisión de filmar las esquinas de los bulevares de Cienfuegos o la luz del atardecer sobre los campos de Viñales, antes que en la intervención de las fotografías o las declaraciones de una voz insistente. Quizás el mayor obstáculo para la experiencia del espectador sea esa voz en off, invasiva y algo didáctica, que condiciona la libertad que ofrecen las imágenes.

    Los mejores hallazgos están en los personajes, no tanto en lo que dicen -signado por la presencia de la cámara y la exigencia de construir una declaración pública- sino en sus cuerpos y sus miradas, cuando recorren los campos de tabaco, tocan algún instrumento musical o enseñan a jugar al béisbol. Uno de los personajes más atractivos rasga la guitarra frente a la cámara y, mientras piensa lo que va a decir, mira de reojo a su esposa que le apunta un comentario. En esa búsqueda fuera de campo, en el guiño hacia el entrevistador y las expresiones de un rostro curtido por el sol, Nacci consigue dar con la verdad que venía buscando.


    https://www.lanacion.com.ar/espectac...aje-nid2413154

  12. #2712
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 30 de julio de 2020

    Buen policial en la Triple Frontera
    Diego Curubeto

    Agua dos porcos. El nuevo film policial del realizador Roly Santos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Un expolicía es contratado como perito e investigador del asesinato de un hombre poderoso en la zona de la Triple Frontera donde, según el guión de este film, todo puede pasar. La trama es compleja y bien armada, y está llena de detalles sórdidos que la convierten en un buen ejemplo de cine negro en un ambiente distinto de los acostumbrados.

    Un convincente Roberto Birindelli es el detective que se mete en un asunto más turbio del que pensaba, empezando por el detalle de que el cuerpo que da lugar a la investigación fue castrado antes de ser asesinado. El trabajo, para colmo, incluye interactuar con la corrupta policía local, y la pesquisa pronto va deshilvanando intrigas relacionadas con trata de personas, venta de bebés y pedofilia.

    Roly Santos es un director experimentado que ha filmado por todo el mundo, y aquí se las ingenia para volver creíble la elaboradísima historia que, de todos modos, no deja de incluir algunos lugares comunes del género, pero bien asimilados por detalles localistas que le dan un tono original. El uso de locaciones es excelente y el elenco es más que correcto. El film sólo pierde un poco de eficacia por su duración de casi dos horas y una música demasiado melancólica.


    https://www.ambito.com/espectaculos/...ntera-n5120973

    “Agua dos porcos”
    (Argentina-Brasil, 2020). Dir.: R. Santos. Int.: R. Birindelli, M. Neiva, A. Lopes.

  13. #2713
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 30 de julio de 2020

    El film de Adirley Queirós es de una vehemencia política notoria
    "Erase una vez Brasilia", ciencia ficción distópica acá nomás

    A través de una nave que viaja mal en el tiempo, el cineasta construye un espejo extraño en el que ver la realidad.
    Juan Pablo Cinelli



    Erase una vez Brasilia 7 puntos
    Era uma vez Brasilia, Brasil, 2017
    Dirección y guión: Adirley Queirós
    Duración: 99 minutos
    Intérpretes: Wellingtom Abreu, Marquim do Tropa, Andreia Vieira, Franklin Ferreira,

    Spoiler:
    SPOILER:
    “Se invoca a la Constitución para que el mundo de las apariencias encubra hipócritamente al mundo de los hechos”, se escucha decir en off a la expresidente de Brasil Dilma Rousseff cerca de ser despojada de su cargo en 2016. La mandataria agrega enseguida que las acusaciones en su contra no fueron más que ficción, “meros pretextos basados en una frágil retórica jurídica”. En su último trabajo, el cineasta brasileño Adirley Queirós también utiliza a la ficción, el mundo de las apariencias, para recubrir aquellos hechos, aunque sin hipocresía alguna. La distancia ética entre el hecho histórico –la salida forzada de Rousseff de su cargo— y el hecho artístico –la película Erase una vez Brasilia— no podría ser mayor.
    A partir de un formato similar al que utilizó en a su film anterior, el notable Branco sai, preto fica (Blanco sale, negro se queda, 2014), Queirós recurre al molde de la ciencia ficción para construir un espejo extraño en el que ver la realidad. Un viajero intergaláctico es forzado a dirigirse a la Tierra a través del tiempo para asesinar al presidente Juscelino Kubitschek en el año 1959, justo antes de la fundación de Brasilia, ocurrida un año después. Pero algo sale mal y su nave, precaria y desvencijada, termina cayendo en medio del impeachment contra Rousseff. En torno al viajero se agruparán una serie de personajes de extracción popular, quienes sufrieron distintos tipos de abusos por parte de las instituciones, formando una legión de descastados cuyo objetivo es imponer la justicia que se les niega.

    “El enemigo está en las calles. El monstruo está en todas partes: en el congreso, en los ministerios, en el palacio de gobierno. El congreso debe ser nuestro. Los ministerios: todos nuestros. Somos un pueblo fuerte, unido y organizado. El enemigo está entre nosotros, conspirando en la oscuridad, enviando mensajes durante la noche. El enemigo dice: ‘yo les daré’, pero después no le da nada al pueblo.” Con esa arenga uno de los líderes del grupo alienta e instruye a los suyos acerca de la naturaleza de su acción.
    El monstruo en cuestión es presentado a través algunos de los breves discursos que los congresistas dieron durante la votación del impeachment. “Este gobierno no tiene mayoría parlamentaria. Y en cualquier parlamento del mundo, cuando el gobierno no tiene mayoría no tiene espacio para gobernar.” Así se expresó entonces el diputado Luiz Carlos Hauly, quien remató su alocución diciendo que “en Europa a los gobiernos que no tienen mayoría los derrocan”. La afirmación tergiversa lo que implica un derrocamiento y oculta las diferencias que existen entre los sistemas parlamentarios que rigen a la mayoría de los países europeos y regímenes presidencialistas como el de Brasil. Las mil cabezas del monstruo de Erase una vez Brasilia son la desinformación, la deshonestidad, los argumentos pseudo democráticos para tratar de esconder intereses inocultables.

    Aunque la película de Queirós es áspera y de una vehemencia política notoria, también es evidente la intensión lúdica que desarrolla a través de las herramientas del género. Su nave espacial parece el producto de una tecnología basada en el reciclaje, como si la hubiera diseñado un ingeniero que obtuvo su materia prima del cartoneo. Y el viajero del tiempo no luce muy distinto a un habitante de las favelas. Un personaje que desde la Argentina puede ser asociado con ironía al arquetipo del “negro peronista”: si hasta se instaló una parrillita en la nave para hacerse un asado mientras atraviesa el cosmos.
    Eso no significa que la película luzca berreta. Al contrario, el cineasta criado en Ceilandia, un populoso (y peligroso) barrio de Brasilia, utiliza elegantes puestas de cámara y fotografía todo utilizando mucha iluminación led para obtener esa luz acerada, típica de las películas de ciencia ficción. O bien recurre a una paleta que va del amarillo al anaranjado, la misma que usan en Hollywood para retratar la sordidez o dar ambiente de distopía post industrial. Todo encaja en este cuadro político.


    https://www.pagina12.com.ar/281637-e...pica-aca-nomas

  14. #2714
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 30 de julio de 2020

    Documental producido por The New York Times, en Netflix
    "La familia del soldado": el precio de la gloria

    Rodada a lo largo de una década por dos periodistas del diario, la película busca las razones detrás de la carrera militar en los Estados Unidos.
    Diego Brodersen

    La decisión de las realizadoras de no hacer un film abiertamente político fue una de las críticas señaladas por el propio The New York Times

    La familia del soldado 6 puntos
    Father Soldier Son ; EE.UU., 2020.
    Dirección y guion: Leslye Davis y Catrin Einhorn.
    Duración: 99 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Diez años en la vida de un padre y las de sus hijos. Así podría comenzar una sinopsis de La familia del soldado, primer largometraje de Leslye Davis y Catrin Einhorn, cuyo proyecto fue financiado por el periódico The New York Times, donde ambas se desempeñan como periodistas. Lejos de la diatriba furibunda contra el sistema militar estadounidense y su histórica política intervencionista, el documental tampoco es una exaltación del patriotismo ciego y la masculinidad arquetípica como modelos de conducta personal y social. De hecho, es de agradecer que las documentalistas no se hayan dejado seducir por las sentencias y hayan optado, en cambio, por poner en el centro la humanidad del protagonista (de los protagonistas). Las primeras escenas –luego de que la voz en off del presidente Barack Obama anuncia el despliegue de otros 30.000 soldados hacia las zonas de combate en Afganistán– describen el reencuentro del joven sargento Brian Eisch con sus hijos, de doce y siete años, luego de pasar seis meses en el frente. El afecto contenido es enorme y las lágrimas afloran fácilmente.
    Separado de su mujer y con la tenencia de los menores, la vida de Eisch no es nada sencilla, ni en el plano emocional ni en lo concreto del día a día. No pasará mucho tiempo hasta que el militar deba volver a sus deberes, pero el siguiente regreso a casa no será nada sencillo: una escaramuza con los talibanes tuvo como resultado una grave herida en una de sus piernas. El cuerpo del soldado comenzará a cambiar. Además del consiguiente aumento de peso, un detalle nada menor: parte de la depresión psicológica estará relacionada con la transformación de ese templo físico, antes cultivado metódicamente, en una suerte de pesada carga. La pregunta no es explicitada, pero el film pone en tensión el interrogante acerca de qué es ser un hombre.
    La familia del soldado fue rodada a lo largo de una década y es evidente que Davis y Einhorn lograron la más absoluta confianza de la familia a la hora de registrar la intimidad. La lucha por superar las limitaciones físicas va acompañada de una ardua recuperación emocional. Las entrevistas cándidas con la nueva pareja y los hijos de Brian –uno de ellos transitando la adolescencia– señalan las dificultades de la convivencia. A donde sea que vaya, Eisch luce remeras y gorras con inscripciones referidas a su condición de excombatiente, al mismo tiempo orgullo y reflejo de la mutilación. A los doce años, el menor se plantea seguir la profesión de sus antepasados, nuevo recordatorio de que la carrera militar es una opción muy respetada por una parte de la población de los Estados Unidos. “Si hacés las cosas bien, te promueven”, dice el padre.
    Si La familia del soldado fuera un trabajo de ficción, la tragedia que sobreviene durante el último tercio sería considerada abusiva, pero la realidad suele ser más dura que la imaginación de cualquier autor. Mientras tanto, el concepto de sacrificio por la patria –al mismo tiempo abstracción y trabajo esforzado– y la obsesión por el uso de las armas vuelve a ubicarse en el frente. La decisión de las realizadoras de no hacer un film abiertamente político –una de las críticas señaladas por The New York Times en la reseña sobre su propia producción– no logra hacer a un lado la sensación agridulce ante la repetición infinita de violencias, muertes y mutilaciones.


    https://www.pagina12.com.ar/281696-l...o-de-la-gloria

  15. #2715
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Miércoles 12 de agosto de 2020

    ¡Scooby!: una actualización que pierde de vista el corazón de la historia.
    María Fernanda Mugica.

    ¡Scooby! (EE.UU. / 2020). Dirección: Tony Cervone. Guion: Matt Lieberman, Adam Sztykiel, Jack Donaldson, Derek Elliott. Elenco: con las voces de Will Forte, Mark Wahlberg, Gina Rodriguez, Zac Efron. Duración: 93 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Regular.

    Dejando de lado a la serie animada de la factoría Hannah-Barbera, ¡Scooby! puede ser vista como una película con dos protagonistas encantadores, Shaggy y su perro Scooby, que resulta entretenida pero desbordada por la acumulación de elementos narrativos y visuales. Parece haber una falta de confianza por parte de los guionistas y el director en que sus personajes y el corazón de la historia que están contando sean suficiente.

    Esta fatiga ante el esfuerzo por no aburrir se acentúa al comparar al film con la serie original en la que está basado. La simpleza de las historias de Scooby-Doo era absoluta: la pandilla resolvía un misterio de apariencia sobrenatural pero que finalmente tenía una explicación lógica.

    Lo mejor de ¡Scooby! está justamente en la primera parte, que funciona como una historia de origen de la amistad entre Shaggy, Scooby y el resto de la banda y su pasión por resolver misterios. La relación entre el adolescente y su mejor amigo canino es ese corazón de la historia por el que la película pretende apostar, pero luego se distrae y cede ante la presión de actualizar a una serie animada que estaba inspirada en la psicoldelia y el flower power de los 60, con lo que supone son las claves para atraer al público del siglo XXI: superhéroes, naves, portales mágicos, etcétera. Pero los personajes y su sentido del humor son la mejor herramienta para superar la barrera del tiempo y cautivar a varias generaciones. ¡Scooby! se pierde esa oportunidad.


    http://servicios.lanacion.com.ar/her...-texto/2419234

  16. #2716
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 13 de agosto de 2020

    Satori Sur: Miguel Grinberg, el profeta.
    Diego Batlle

    Satori Sur (Argentina/2019) Edición y dirección: Federico Rotstein Guion: Federico Rotstein y Martín M. Oesterheld Fotografía: Matías Iaccarino Música: Juan Ravioli Duración: 68 minutos

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Muy buena

    Miguel Grinberg es una leyenda del periodismo de rock, de la poesía, del arte contracultural. Escritor, fotógrafo, traductor, pensador y –como él mismo sostiene– dueño de una "sensibilidad mística", fue cronista y al mismo tiempo protagonista de los inicios del rock nacional, estuvo ligado al movimiento beatnik y fue amigo de, entre otros, Jonas Mekas y Allen Ginsberg.

    Descendiente de judíos polacos que se dedicaron a la marroquinería, Grinberg surcó todas las décadas desde la de 1960 y siempre dejó su sello. Fue probablemente el primer biógrafo del rock nacional tanto desde la palabra escrita como desde la oralidad, pero también fue un insoslayable performer, conductor y a su manera también un profeta espiritual.

    Este primer documental de Federico Rotstein (Terror 5) comienza con la celebración de sus 80 años (ahora está por cumplir 83) y luego apela a sus siempre valiosos, fascinantes e inteligentes testimonios en los que recuerda desde sus viajes introspectivos hasta sus encuentros con Henry Miller, sus colaboraciones con Juan Carlos Kreimer, su pasión por la cultura estadounidense, los hallazgos de la revista Eco Contemporáneo y su mirada política siempre provocativa hasta llegar al multitudinario homenaje que se le realizó en el teatro Gran Rivadavia.

    Verlo en su oficina de la avenida Belgrano atiborrada de cajas, sobres, libros y revistas, intentando dialogar en varias videollamadas con su amigo Mekas o recorriendo parte de su archivo de imágenes son algunos de los placeres de Satori Sur, un tributo a la altura de este mito viviente, tan lúcido como incansable, que nunca se ha contentado con la veneración ni ha dejado de producir.


    http://servicios.lanacion.com.ar/her...-texto/2419413

  17. #2717
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 13 de agosto de 2020

    Caballo de mar: un film noir demasiado frío.

    Diego Batlle

    Caballo de mar (Argentina/2020) Guion y dirección: Ignacio Busquier Fotografía: Fernando Marticorena Música: Christian Basso Elenco: Pablo Cedrón, Ailín Zaninovich, Alfredo Zenobi y Martín Tchira Duración: 94 minutos Calificación: apta para mayores de 13 años con reservas.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Regular

    El 1º de noviembre de 2017 murió, con apenas 59 años, Pablo Cedrón. Felicidades, El aura, Aballay, el hombre sin miedo y El movimiento fueron algunos de sus notables aportes al cine. Con bastante demora se produce el estreno póstumo de este film que lo tiene como protagonista y –aunque está lejos de ser de sus mejores películas– verlo una vez más en pantalla produce una mezcla de fascinación y melancolía.

    Y melancólicos son de por sí los climas de Caballo de mar, una combinación entre el film noir con ambientes lúgubres y personajes torturados, el policial (hay un agente que persigue al protagonista porque lo considera cómplice de un robo) y el drama romántico. Cedrón es Rolo, un marinero al que en la primera escena vemos a bordo de un barco. Una vez en tierra para una breve escala (tiene aún por delante un largo viaje), entra en un decadente bar portuario para tomar un vaso de vino. Allí es abordado por Leo (Martín Tchira) y, desde ese momento, comenzará su progresivo descenso a los infiernos.

    La obsesión por Dora (Ailín Zaninovich) y la constante manipulación de la que es objeto por parte de Loyola (Alfredo Zenobi) lo convertirán en un alma en pena. Más allá de la prolija fotografía de Fernando Marticorena y de los aportes musicales de Christian Basso, este debut en la ficción de Busquier luce demasiado frío, distante y artificial como para generar algún tipo de empatía e identificación emocional.


    http://servicios.lanacion.com.ar/her...-texto/2419410

  18. #2718
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 13 de agosto de 2020

    Los trabajos y los días: la música detrás del mito.
    Paula Vázquez Prieto.

    Los trabajos y los días
    (Argentina, 2019). Guion y dirección: Juan Villegas. Fotografía: Inés Duacastella. Edición: Guillermina Chiariglione. Sonido: Valeria Fernández. Duración: 61 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    .Nuestra opinión: Muy buena.

    En una de las primeras escenas de El desprecio de Jean-Luc Godard, Fritz Lang –que hace de sí mismo, con su parche y su apostura–explica con paciencia la mitología que danza en esas imágenes de dioses pintados y paisajes de Capri que le muestra a su escéptico productor Jack Palance. El oficio del Lang que recrea Godard consiste en condensar el alma de la poesía de Homero en la materia de la experiencia cinematográfica, en la precisión del travelling que dirige en la última escena y en el cuerpo de Brigitte Bardot lanzada al mar.
    Juan Villegas también lidia con una mitología, aunque pueda parecer de otro orden. Es el concepto musical gestado por el Centro Experimental del Teatro Colón y su creador, Gerardo Gandini, que cobró cuerpo en el sótano del teatro, en la mística de ese territorio habitado por los sonidos y sus secretos espectadores. Allí, desde hace 25 años, se conjugan todas las tareas, las espirituales y las mundanas: el ensayo de una orquesta con la compra de almohadones negros para ubicar a los espectadores, la medida justa de una luminaria con la escritura del texto perfecto para convencer a un funcionario. Los dilemas del arte y la burocracia se entremezclan sin distinciones, formando el cuerpo de una experiencia vital escondido bajo el brillo de su resultado estético.

    Con los padrinazgos del poema de Hesíodo, del que toma prestado su nombre, y de Rafael Filippelli, al que dedica cita y homenaje, Villegas construye plano a plano, con el arte único de su encuadre, el trabajo paciente y minucioso detrás de la música contemporánea del CETC, esa que nace de las profundidades para elevarse hasta el Olimpo.


    http://servicios.lanacion.com.ar/her...-texto/2418591

  19. #2719
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 13 de agosto de 2020

    De la directora francesa Rebecca Zlotowski
    "Una chica fácil": relato de iniciación

    Las protagonistas son una adolescente y su prima, una joven más experimentada, durante unas vacaciones en los ambientes más exclusivos de Cannes, en pleno verano, cuando el deseo y el sexo parecen una invitación permanente.
    Horacio Bernades


    Zahia Dehar y Mina Farid: la directora echa una mirada engañosa sobre ese paraíso.

    Una chica fácil 6 puntos
    Une fille facile, Francia, 2020.
    Dirección: Rebecca Zlotowski.
    Guion: R. Zlotowski y Teddy Lussi-Modeste.
    Fotografía: Georges Lechaptois.
    Duración: 92 minutos
    Intérpretes: Mina Farid, Zahia Dehar, Benoît Magimel, Nuno Lopes, Lagdhar Dridi, Clotilde Courau

    Spoiler:
    SPOILER:
    A los 40 años la realizadora y guionista francesa Rebecca Zlotowski exhibe una carrera envidiable. Tres de sus cuatro películas --Belle épine, Grand Central y la que ahora se comenta-- seleccionadas en Cannes, la restante (Planetarium) en Venecia. Además fue el año pasado la creadora, directora y escritora de la serie Les Sauvages, que daba una vuelta de tuerca al tema de la fobia anti islamista en los países europeos. Su opus Nº 4, Una chica fácil supone no solo un diálogo intertextual con el comienzo de La coleccionista (1967), de Eric Rohmer, sino también una variación de su opera prima, Belle épine (2010). Relato de iniciación femenina, como en aquel caso, aquí la formación no es la que el curso de la narración parece sugerir, sino una postrera.
    Como Belle épine, las protagonistas de Una chica fácil son una adolescente, aquí llamada Naïma (Mina Farid), y su prima, en este caso una joven más experimentada, Sofia (Zahia Dehar). “Es una lástima que siendo tan joven te hayas hecho tantas cirugías. Te afean”, le dice una mujer tal vez algo envidiosa (Clotilde Courau) a Sofia, cuya imagen parece construida a la medida del deseo masculino estándar. Cabello teñido de castaño claro, cejas delineadas, labios hinchados, expresión de esfinge y un cuerpo de afiche de taller mecánico, Sofia se presenta a sí misma como una mujer libre, a la que no importa el amor sino la aventura. Imantada por ese modelo, Naïma pasa junto a su prima unas vacaciones en los ambientes más exclusivos de Cannes, en pleno verano, cuando el deseo y el sexo parecen una invitación permanente.

    En lugar del moralismo fácil, Zlotowski echa una mirada engañosa sobre ese paraíso de mar esmeralda y yates king-size. A primera vista, ese mundo parece ensalzado, embellecido, como servido en bandeja a quien tenga la Costa Azul como edén inalcanzable. Los caballeros son apuestos, gentiles, sofisticados y podridos en plata. Uno de ellos cita a Sócrates; el otro, que invierte en las más valiosas obras de arte, se dice anarquista, gracias a la libertad que da el dinero. Guarda en su yate un invaluable sextante del siglo XVII. El tono de las pieles bronceadas, brillosas de transpiración, se ve realzado por una fotografía de tonos dorados.

    La clave es el punto de vista. Una chica fácil no está narrada en tercera persona, sino --al menos en apariencia-- en primera, tamizada por la mirada de Naïma. Recién terminado el secundario y sin tomar aún una decisión respecto a su futuro, la chica luce tensionada entre dos alternativas: la de su amigo Dodo (Lagdhar Dridi), que a diferencia de ella sabe que quiere ser actor, y la de Sofia, que hace poner un reloj de 35 mil euros en la cuenta de uno de sus amantes. Demasiado joven para elegir, Naïma acompaña a su botoxeada prima a discos, cenas y yates, aproximándose no sin timidez a un posible amante (Benoît Magimel) que podría ser su padre.
    Pero no se trata de relato en primera persona sino de estilo indirecto libre. Aunque Zlotowski “cede la palabra” a su protagonista, el enunciado nunca deja de estar en sus manos. Así, ese mundo de boiseries barnizadas, a pleno sol (como la película homónima, versión francesa de El talentoso Mr. Ripley, de Patricia Highsmith) resulta remedar a uno de esos posters photoshopeados de agencias de viaje, lustroso hasta la náusea. Y lo que parecía ensoñado se revela como coto cerrado, la aparente beauté puro feísmo, del que más vale huir.


    https://www.pagina12.com.ar/284735-u...-de-iniciacion
    Última edición por Amadel; 14-08-2020 a las 16:15:49

  20. #2720
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 13 de agosto de 2020

    Documental dirigido por Alex Winter
    "Showbiz Kids", cuando al show le cuesta continuar

    El film de HBO GO pone el foco en el tormentoso mundo de las estrellas infantiles, con referencias al pasado pero sobre todo investigando la historia reciente.
    Diego Brodersen

    Milla Jovovich, una de las figuras presentes en el documental.

    Showbiz Kids 6 puntos
    Estados Unidos, 2020
    Dirección y guion: Alex Winter.
    Duración: 95 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    La fama tempana suele causar estragos. La sentencia puede sonar a lugar común, pero se necesitan muchísimas manos para enumerar la cantidad de estrellas infantiles cuyas vidas sufrieron toda clase de descalabros. Showbiz Kids comienza con un breve recorrido por el Paseo de la Fama de Hollywood, las imágenes de Shirley Temple, Mickey Rooney y Jackie Coogan –entre otras súper figuras de pequeño tamaño del pasado– superpuestas a las baldosas de la célebre vereda. El documentalista Alex Winter, responsable de largometrajes como The Panama Papers, conoce perfectamente el paño: sus primeros pasos en el mundo del espectáculo fueron sobre las tablas, en producciones de Broadway como El rey y yo y participaciones en películas como Que no se enteré mamá, antes de comenzar una prolífica carrera como realizador en la adultez.
    Si bien Showbiz Kids tiende a centrarse en actrices y actores más cercanos en el tiempo, la centenaria Diana Serra Cary, más conocida en los años 20 como Baby Peggy y fallecida hace algunos meses, recuerda su fulgurante y fugaz estrellato en los estudios Universal, y de cómo su crecimiento biológico terminó transformándose en el peor enemigo. El suyo es un caso paradigmático, que tiene un correlato en tiempos recientes en figuras como como la de Mara Wilson, quien relata en primera persona los placeres y dolores de ser una celebridad infantil reconocida en todo el mundo. Durante los años de Papá por siempre, Matilda y Milagro en la calle 34, la trilogía de títulos que hizo de su rostro uno de los más reconocibles de los años 90, se fusionaron el esfuerzo frente a las cámaras con las comodidades adquiridas, un pozo vertiginoso en el cual resulta difícil hacer pie.

    Hay un material de archivo impactante que la tiene como protagonista: durante una entrevista televisiva, la chica pierde en cámara uno de sus dientes y la mezcla de sorpresa y vergüenza, al punto de las lágrimas, termina siendo una metáfora muy poderosa de esa delgada cornisa sobre la cual suelen caminar los chicos del mundo del espectáculo. Uno de los entrevistados más claros a la hora de delinear las luces y sombras de la profesión es Henry Thomas, el nene de E.T., el extraterrestre. El registro del casting para la película, con la voz de Spielberg dando instrucciones, es un momento de increíble intensidad cinéfila, pero lo más interesante es la descripción de la consecución de una carrera más allá de los hits de infancia. Algo similar puede decirse de la participación de Will Wheaton (compañero de pantalla de River Phoenix en Cuenta conmigo) y la ucraniana Milla Jovovich. En cierto momento, el intercambio de voces generado por el montaje discute sin pelos en la lengua cuestiones problemáticas como los límites de la fama, la soledad de esos “bichos raros” o las dificultades para moverse en sociedad.
    Otro apartado interesante es de Blanco y negro: el único sobreviviente de la troupe juvenil de la famosa sitcom, Todd Bridges, relata su experiencia profesional y problemas personales, recordando a sus colegas Gary Coleman y Dana Plato. Cameron Boyce, fallecido recientemente luego de un ataque de epilepsia, cuenta cómo fue el paso de chico Disney a ídolo teen y la actriz Evan Rachel Wood introduce el tema de los abusos sexuales y los casos de pederastia en la industria del espectáculo. Sin dejar de ser un típico exponente del documental de cabezas parlantes, la inteligente construcción narrativa de Winter logra que los diferentes interlocutores “dialoguen” entre sí, al tiempo que la cámara sigue a una madre y su hijo en una serie de audiciones y coachings actorales. ¿Logrará ese ignoto chico formar parte de la lista de futuros showbiz kids o será un integrante más del 99 por ciento de jóvenes que nunca lo logran? De una u otra manera, el show debe continuar.


    https://www.pagina12.com.ar/284661-s...esta-continuar

  21. #2721
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 13 de agosto de 2020

    Opera prima del peruano Álvaro Delgado Aparicio
    "Retablo": mandatos familiares, tabúes ancestrales

    La apuesta del film es compleja: intentar una descripción antropológica que no caiga en el pintoresquismo y entrelazarla con un relato intimista que va planteando cuestiones ligadas a la diversidad sexual.
    Diego Brodersen

    Noé es un artesano del altiplano peruano, un maestro en el arte de la confección de retablos.

    Retablo 6 puntos
    Perú/Alemania/Noruega, 2017.
    Dirección: Álvaro Delgado Aparicio.
    Guion: Álvaro Delgado Aparicio y Héctor Gálvez.
    Duración: 95 minutos.
    Intérpretes: Junior Bejar Roca, Amiel Cayo, Magaly Solier.

    Spoiler:
    SPOILER:
    La primera escena de Retablo, ópera prima de Álvaro Delgado Aparicio que tuvo su paso por el Festival de Berlín –donde obtuvo un premio Teddy, dedicado a films con temática LGBT–, regala un ejemplo sobre la práctica de observar y recordar, tal vez un guiño indirecto a los espectadores más cinéfilos. Noé es un artesano del altiplano peruano, un maestro en el arte de la confección de retablos, tanto en su vertiente religiosa como la secular. Tapando los ojos de Segundo, su hijo, el hombre intenta que la imagen de una familia extendida sea recordada al detalle por su también alumno y asistente. A partir de ese momento, la profundidad de campo y el uso de la pantalla ancha serán los recursos visuales más explotados por el realizador, una horizontalidad que tiene su contraste en la verticalidad de los objetos creados por los personajes. A su vez, los ritmos del idioma quechua pautarán la banda de sonido, abriendo puertas a un universo cercano geográficamente, pero muy alejado en términos culturales para la gran mayoría de los espectadores.La apuesta de Álvaro Delgado Aparicio, peruano nacido en Londres, es compleja: intentar una descripción antropológica que no caiga en el mero registro o el pintoresquismo y entrelazarla con un relato intimista que, de manera gradual, va poniendo en primer plano cuestiones ligadas a la diversidad sexual, en un ámbito pautado por atavismos machistas. El mundo de Segundo está marcado por la prosecución de los mandatos familiares, siguiendo la tradición de un oficio y la relación con su familia y vecinos. Es un joven de su misma edad quien lo tienta con la posibilidad de ir a trabajar los campos y ganarse su propio dinero, pero el futuro parece estar escrito de antemano. El joven no sólo ayuda en el taller, aprendiendo técnicas y trucos, sino que acompaña al padre al pueblo más cercano para vender los frutos del trabajo. Durante uno de los viajes en camioneta a la ciudad Segundo es testigo de una práctica sexual que sólo puede ser vista como inapropiada, y el rechazo silencioso será la única salida a los conflictos internos que comienzan a dispararse.

    Un ejemplo de justicia popular en la plaza del pueblo y la pelea a latigazos que tiene lugar durante unas celebraciones vuelven a hacer hincapié en prácticas culturales ligadas a la violencia, que no hacen más que anticipar lo que ocurrirá luego, cuando el secreto que Segundo guarda celosamente –por vergüenza, pero también por miedo– sea conocido por los otros habitantes de la comarca. Incluida la esposa de Noé, la primera en construir un muro de incomprensión ante la diferencia. Más allá de sus bondades visuales –en particular los encuadres y el uso eficaz del plano-secuencia–, tal vez el principal pecado de la película, una vez que los elementos centrales de la historia han sido desarrollados, sea su cualidad un tanto programática: ese arco en tres actos bien diferenciados que incluyen el paso del repudio visceral a la reconciliación a partir de un hecho con visos trágicos. Los elementos que hacen que Retablo sea una película “efectiva” en términos dramáticos son los mismos que inhabilitan la posibilidad de mayores sutilezas y complejidades.


    https://www.pagina12.com.ar/284705-r...es-ancestrales
    Última edición por Amadel; 13-08-2020 a las 14:48:40

  22. #2722
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 13 de agosto de 2020

    Del realizador boliviano Eduardo Gómez, en Cine.ar
    "La conquista de las ruinas": una misma cosmovisión

    Hilada a partir de personajes muy diversos, la película va extendiendo una trama que los reúne a todos dentro de una mirada común y lúcida del mundo.
    Juan Pablo Cinelli



    La conquista de las ruinas 7 puntos
    Bolivia/Argentina/España, 2020
    Dirección y guión: Eduardo Gómez.
    Duración: 88 minutos.
    Intérpretes: Juan Cuevas Bráñez, Mayko Crispín Méndez, Reinaldo Roa, Santiago Chara, Sebastián Apesteguía.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Con una elegancia que abarca desde asuntos formales, como la fotografía, la puesta de cámara, el encuadre, la composición de los planos y una precisa estructura narrativa, hasta la delicadeza con la que logra unir con naturalidad los extremos de un arco temático que va de una mirada antropológica del trabajo a un abordaje espiritual de disciplinas científicas como la paleontología, el documental La conquista de las ruinas consigue construir una mirada del mundo y de la cuestión humana tan amplia como potente. Dirigido por el cineasta boliviano Eduardo Gómez, el film se mueve entre lo concreto y lo efímero (o entre la ciencia y la creencia) con una fluidez que contradice el enorme peso de los interrogantes que aborda sin liviandad alguna, sin vanidad pero también sin grandilocuencia. Aunque parece un contrasentido, Gómez lo consigue, haciendo que su trabajo reúna momentos de gran belleza estética y pasajes de profunda reflexión, sin que nada de eso aparezca nunca como la puesta en escena pretenciosa de una pose “artie”.
    La conquista de las ruinas es una película coral filmada en blanco y negro en escenarios como Villa Chocón, entre las provincias de Río Negro y Neuquén; Orcoma, en el territorio boliviano de Cochabamba; o el delta del río Paraná. Sus protagonistas son un minero que trabaja en una cantera, un obrero de origen boliviano que desde hace años se desempeña en la industria de la construcción en Buenos Aires, un paleontólogo y dos miembros de una comunidad aborigen que luchan contra el avance de los barrios privados en Tigre, en busca de preservar los yacimientos culturales los pueblos originales de la zona. Entre ellos la película va extendiendo una trama que los reúne a todos dentro de una misma cosmovisión, que consigue ir más allá de los diferentes marcos sociales en los que se ha formado y en los que se mueve cada uno de ellos.

    Cada protagonista comienza hablando de su trabajo, de las condiciones en las que vive, de sus anhelos y desesperanzas. Pero a pesar de los puntos de contacto, sus experiencias cotidianas no pueden parecer más alejadas. Sin embargo, cuando se apartan del presente inmediato para indagar en cuestiones como el destino, la memoria, la trascendencia material, e incluso la idea de un más allá al que algunos llaman Dios y otros futuro, sus experiencias confluyen en la construcción de una mirada común y lúcida del mundo. El mérito es de Gómez. Es él quien consigue articular las piezas dispersas, del mismo modo que un arqueólogo reúne fragmentos de una vasija rota para recuperar su forma original. En el camino el cineasta va dejando modestas gemas, como cuando enhebra un asunto espiritual como la reencarnación con la forma en que una parte de las personas sobrevive en sus obras, a través del proceso transformador del trabajo.


    https://www.pagina12.com.ar/284715-l...ma-cosmovision

  23. #2723
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 13 de agosto de 2020

    Retrato certero de Miguel Grinberg
    "Satori Sur": un personaje imposible de abarcar

    En lugar del recuento biográfico, el director Federico Rotstein se deja seducir por la capacidad de esta figura clave de la contracultura de recordar historias, hilándolas en relatos siempre atractivos, a los que su prosa oral les confiere un aura mítica.
    Juan Pablo Cinelli

    Desde hace casi 15 años, Grinberg conduce el programa "Rock que me hiciste bien", por Radio Nacional.

    Satori Sur 7 puntos
    Argentina, 2019
    Dirección y montaje: Federico Rotstein
    Guion: Martín Oesterheld y Federico Rotstein.
    Duración: 70 minutos.
    Intérpretes: Miguel Grinberg, Jonas Mekas, Juan Carlos Kreimer, Flavia Grinberg.

    Spoiler:
    SPOILER:
    “Me la he pasado inventando títulos de libros famosos que nunca escribí. No puedo decir de qué se tratan porque solo tengo los títulos.” El breve relato pertenece a esa figura clave de la contracultura argentina en las décadas de 1960 y 1970 que es Miguel Grinberg, en quien caben los oficios de poeta luminoso, periodista iluminador, aventurero intelectual, rockero por vocación, traductor de beatniks, editor de revistas legendarias y haría falta lugar para sumar unas cuántas etiquetas más. Cuenta él que en 1974 escribió uno de esos títulos, Preludio de un amanecer silencioso, en la primera página de un cuaderno que luego se perdió por más de una década, entre las montañas de carpetas y papeles que acumula en su biblioteca laberíntica. Pero cuando en 1985 volvió a encontrar el cuaderno, decidió cambiar aquel título por el de Satori Sur. “Tampoco sé de qué se trata”, confiesa Grinberg, “porque a ese libro tampoco lo escribí”.
    La escena representa un primer trazo del retrato certero que el documental de Federico Rotstein, bautizado justamente Satori Sur, hace de su protagonista. O al menos de la versión de Grinberg que aparece en el film, porque está claro que se trata de un personaje imposible de abarcar en apenas 70 minutos. Por supuesto se menciona su curiosidad poética, que lo impulsó a convertirse en el primer traductor argentino de la literatura Beatnik y que le permitió forjar amistades con personalidades de la talla del poeta Allen Ginsberg, el cineasta Jonas Mekas, el escritor y monje Thomas Merton, el novelista Henry Miller o grandes nombres del rock local, como Luis Alberto Spinetta. Se cita, claro, su labor vital como editor de revistas que en los ’60 introdujeron vertientes literarias desconocidas en el país. Se aborda también su costado espiritual y místico, además de su persistente labor periodística, que junto a su incansable alma rockera le permiten a los 82 años conducir desde hace casi 15 el programa Rock que me hiciste bien, que se emite los sábados de 2 a 4 am por Radio Nacional.

    Pero Satori Sur le escapa al recuento biográfico. En su lugar se deja seducir por la capacidad de Grinberg de recordar historias, hilándolas en relatos siempre atractivos a los que su prosa oral les confiere un aura mítica. El director resuelve muy bien un problema que suele aquejar a los documentales de presupuestos medios o bajos: el que surge cuando se intenta complementar de forma gráfica el contenido de lo dicho por los personajes. En algunos de estos casos, Rotstein opta por crear tensión entre la imagen y el sonido en busca de que el roce entre ambos genere un sentido nuevo, que sirva para ilustrar lo expresado por el discurso. Hay una secuencia en donde dicho procedimiento se percibe con claridad.

    “Crecíamos protegidos de la realidad violenta del siglo XX”, dice Ginsberg al recordar la forma en que sus padres los mantenían a sus hermanos y a él bien lejos de los problemas cotidianos, gracias al truco de hablar de esos temas en polaco o yiddish, sus lenguas de origen. A esa revelación le siguen imágenes muy crudas del bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955, a las que en lugar de acompañar con una banda sonora lúgubre y oscura, que sería lo estándar, se decidió musicalizar con una melodía dulce que recuerda a una canción de cuna. Sus acordes corporizan esa muralla, la que los padres de Grinberg levantaban con sus idiomas secretos entre sus hijos y lo más cruel de la realidad.
    La participación de Mekas en Satori Sur es tan rica que merecería un texto aparte para hacerle justicia. Las secuencias en las que se divide la comunicación que Grinberg y él tienen a través de Skype, no solo captura la intensidad del pensamiento del cineasta lituano, sino que revela la ternura con que la película los retrata, que de repente dejan de ser dos eminencias para convertirse en un par de abuelitos superados por la tecnología. Pero incluso así, todo lo que dicen tiene la potencia de un legado. Que en el caso de Mekas, muerto en 2019, constituye casi una obra póstuma.


    https://www.pagina12.com.ar/284676-s...ble-de-abarcar

  24. #2724
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 13 de agosto de 2020

    Documental de Robert Kaczmarek
    "Pasaportes de Paraguay"

    La película da detalles sobre una historia poco conocida, la de la red clandestina polaco-judía dedicada a salvar vidas humanas durante el Holocausto.



    Spoiler:
    SPOILER:
    Entre 1942 y 1943, un grupo informal de diplomáticos y activistas polacos nucleados en organizaciones judías operaba en una misión puesta en marcha desde Berna para obtener pasaportes de países sudamericanos como Paraguay, Honduras, Bolivia y El Salvador. Esos documentos eran enviados a judíos en la Europa ocupada, y gracias a estas maniobras se evitaron muchas deportaciones a campos de exterminio alemanes.

    Hoy en día, las familias de los sobrevivientes descubren que le deben sus vidas a la labor humanitaria de este grupo integrado por Aleksander Ładoś (enviado en Berna), su asociado Konstanty Rokicki (cónsul), Stefan Jan Ryniewicz (secretario y jefe del Departamento Consular) y Juliusz Kühl (secretario de la misión). Por parte de las organizaciones judías, tanto Adolf H. Silberschein (parlamentario polaco) como Chaim Eiss (rabino) jugaron un papel muy importante. Los titulares de estos pasaportes fueron enviados a campos en Alemania y a la Francia ocupada, y algunos de ellos vivieron para ver el final de la guerra.


    https://www.pagina12.com.ar/284725-p...araguay-online

  25. #2725
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 13 de agosto de 2020

    Una chica invisible: comedia negra en la que imperan la intriga y la sorpresa
    María Fernanda Mugica

    Lola Ahumada como Juana en Una chica invisible

    Una chica invisible (Argentina / 2019). Dirección: Francisco Bendomir. Guión: Francisco Bendomir. Fotografía: Mariano de Rosa. Elenco: Andrea Carballo, Javier de Pietro, Pablo Greco, Lola Ahumada. Duración: 80 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Buena.

    Una chica invisible, de Francisco Bendomir, es una comedia negra en la que impera la sensación de no saber para dónde va a ir la historia. Esa tensión entre incertidumbre y sorpresa es el pilar que sostiene el interés en la película pero también conlleva ciertos riesgos de pérdida de foco.

    Al principio, el film gira en torno a la forma en la que la tecnología interviene negativamente en la vida de los personajes, sin concentrar la culpa en las herramientas sino en el uso que se les dan. Daniel (Javier de Pietro) pone cámaras en la casa de Andrea (Andrea Carballo) y hackea su computadora, contratado por la expareja de ella, Mauro (Pablo Greco), un hombre celoso y lleno de vanidad lista para Instagram. Al mismo tiempo, un video viral arruina la vida de Andrea, que es actriz, y otro complica la vida de la hija del hacker, Juana, una curiosa combinación entre Merlina Addams y un personaje de Wes Anderson (interpretada con soltura por Lola Ahumada).
    La narración despega luego en varias direcciones, algunas más interesantes que otras. El humor no siempre da en la tecla en ese juego de equilibrio tan difícil que es el tono de una comedia negra. Pero el interés no decae por la forma en la que la trama se va tejiendo, el encanto oscuro del personaje de Juana y por decisiones originales como la inclusión de un animé en medio del film, que introduce otra línea narrativa más extraña y atractiva que los enredos iniciales.


    https://www.lanacion.com.ar/espectac...iga-nid2419233
    Última edición por Amadel; 28-08-2020 a las 18:56:59

  26. #2726
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Martes 18 de agosto de 2020

    El documental "The Show Must Go On"
    Queen y Adam Lambert , más que un negocio

    El documental de Christopher Bird y Simon Lupton retrata cómo y por qué el joven participante de "American Idol" terminó a cargo de uno de los micrófonos más pesados de la historia.
    Eduardo Fabregat

    Brian May ya había dado por terminada la tarea en vivo de Queen... hasta que apareció Lambert.
    Imagen: NA

    Spoiler:
    SPOILER:
    Quienes estuvieron el viernes 25 de septiembre de 2015 en el estadio GEBA tuvieron las pruebas de primera mano: el experimento de Queen + Adam Lambert logró convencer hasta a los escépticos. Esa noche, como en los papeles previos, quedó claro que no hay manera de ocupar el lugar de Freddie Mercury intentando una clonación: la categoría extraordinaria del músico y performer fallecido en 1991 vuelve imposible cualquier intento. Pero Lambert es el primero en tenerlo claro, y por ello tomó la sabia decisión de no intentarlo, de darle a la bestia británica encabezada por Brian May y Roger Taylor un cantante con personalidad propia, pero sobre todo un vocalista con ese plus necesario para asumir esas canciones y no quedar en ridículo. Como se dijo en estas páginas , el experimento fue mucho más que un ejercicio nostálgico. Y quienes estuvieron allí saben que en “Killer Queen”, nada menos, Adam la rompió toda. Y no necesitó imitar a Mercury para ello.
    En 2018, en pleno éxito de la película Bohemian Rhapsody, los jefes de la banda deslizaron que existía la posibilidad de ofrecer una continuación, lo que sucedió con Queen tras la debacle que significó la muerte de Freddie. Más de uno se preguntó por el sentido de una biopic que involucrara a Lambert y a Paul Rodgers, pero en abril del año pasado quedó claro a qué se referían los músicos, cuando la cadena ABC estrenó The Show Must Go On: The Queen + Adam Lambert Story, documental de Christopher Bird y Simon Lupton que ahora puede verse en Netflix. Al cabo, un terreno más sensato desde donde contar cómo el jovencito salido de un reality terminó haciéndose cargo de uno de los micrófonos más pesados de la historia.
    Quienes estuvieron el viernes 25 de septiembre de 2015 en el estadio GEBA tuvieron las pruebas de primera mano: el experimento de Queen + Adam Lambert logró convencer hasta a los escépticos. Esa noche, como en los papeles previos, quedó claro que no hay manera de ocupar el lugar de Freddie Mercury intentando una clonación: la categoría extraordinaria del músico y performer fallecido en 1991 vuelve imposible cualquier intento. Pero Lambert es el primero en tenerlo claro, y por ello tomó la sabia decisión de no intentarlo, de darle a la bestia británica encabezada por Brian May y Roger Taylor un cantante con personalidad propia, pero sobre todo un vocalista con ese plus necesario para asumir esas canciones y no quedar en ridículo. Como se dijo en estas páginas , el experimento fue mucho más que un ejercicio nostálgico. Y quienes estuvieron allí saben que en “Killer Queen”, nada menos, Adam la rompió toda. Y no necesitó imitar a Mercury para ello.
    En 2018, en pleno éxito de la película Bohemian Rhapsody, los jefes de la banda deslizaron que existía la posibilidad de ofrecer una continuación, lo que sucedió con Queen tras la debacle que significó la muerte de Freddie. Más de uno se preguntó por el sentido de una biopic que involucrara a Lambert y a Paul Rodgers, pero en abril del año pasado quedó claro a qué se referían los músicos, cuando la cadena ABC estrenó The Show Must Go On: The Queen + Adam Lambert Story, documental de Christopher Bird y Simon Lupton que ahora puede verse en Netflix. Al cabo, un terreno más sensato desde donde contar cómo el jovencito salido de un reality terminó haciéndose cargo de uno de los micrófonos más pesados de la historia.
    Así, en sus ajustados 85 minutos el documental hace un relato bien balanceado, en el que se agradecen ciertos pincelazos de honestidad, como cuando May señala que Taylor y él casi nunca están de acuerdo o cuando el baterista, hablando del musical We Will Rock You que reactivó el interés por la banda, afirma sin vueltas que “yo odio los musicales”. El relato comienza con el convencimiento de ambos sobre el final definitivo del grupo tras la muerte de su cantante, y en paralelo va desarrollando la historia de Lambert, como joven apasionado de las tablas y el canto que un día impactó a los jurados en el casting de American Idol. Según Brian y Roger, la relación con Rodgers ya había dado todo de sí y habían dado por terminada la cuestión... hasta que una noche les sonó el teléfono y su casilla de mail fue inundada por mensajes de amigos que decían más o menos lo mismo: “¿Vieron a Adam Lambert anoche haciendo ‘Whole Lotta Love’? ¡Tienen que subirse a un escenario con él!”

    Queen terminaría participando de la final de American Idol, y descubriendo en la performance de “We Are the Champions” –según admite May- que había una química natural entre ellos, iniciando un camino que llevaría a giras mundiales y una resonante actuación en la entrega de los Oscar. Pero lo interesante de The Show Must Go On no es solo el retrato de cómo la banda volvió a llenar estadios o el rescate de pasajes de una jugosa entrevista de Freddie Mercury, ya vista en producciones anteriores, pero siempre interesante para examinar por qué el cantante tenía esa capacidad para meterse en un puño a multitudes. Es también un interesante vistazo al mismo Lambert, y al sistema televisivo de producción de estrellas que se lo podría haber fagocitado.Porque hay que recordarlo: Lambert perdió la final de American Idol. Y sin embargo es quizás lo mejor que le podría haber pasado, porque mientras el ganador Kris Allen quedaba atrapado en la misma maquinaria posterior del programa, Lambert fue libre de encarar una carrera solista, provocar un escándalo en los American Music Awards simulando una felatio a su guitarrista (a lo Bowie!) y besando al tecladista, y en última instancia consiguiendo un trabajito nada despreciable como frontman de una banda que arrastra multitudes. En el documental, más de un declarante afirma que su elección sexual tuvo mucho que ver en que no ganara el concurso televisivo, y que ser orgullosamente gay ofrece algunas alegorías con respecto a Freddie, que sintió toda su vida que debía ocultarlo del ojo público. El actor Rami Malek, encargado de la impactante personificación del músico en la película de Bryan Singer, habla de lo que significó para el vocalista abrirse paso entre los prejuicios por su origen extranjero y su homosexualidad.
    Aquí y allá, los testimonios del jurado Simon Cowell (quien admite no haber tratado bien a Lambert en el primer casting), Taylor Hawkins de Foo Fighters, Joe Elliott (quien recuerda sus temores al ser el primer cantante en asumir la voz de Freddie en el homenaje de 1992), Joe Jonas, el promotor estadounidense Jared Braverman, la periodista Lyndsey Parker y Spike Edney, histórico tecladista “auxiliar” de Queen, completan una pintura que ayuda a entender por qué unos veteranos que tienen la vida económicamente resuelta y un legado artístico bien consolidado se animaron a salir de vuelta al ruedo. Pero quizá todo se entienda mejor en esas escenas finales que recuerdan al cuarteto histórico calentando las gargantas en la previa a un show, y el salto a la actualidad. El dinero habrá tenido que ver en el regreso de la banda, seguro, pero cuando May, Taylor y Lambert se largan al coro de “Fat Bottomed Girls” en sus rostros solo hay disfrute. Y es un placer contagioso.


    https://www.pagina12.com.ar/285686-q...que-un-negocio
    Última edición por Amadel; 18-08-2020 a las 01:53:38

  27. #2727
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Martes 18 de agosto de 2020

    "Peregrino" aborda la vida y la obra del ex Vox Dei
    Documental sobre Ricardo Soulé, el músico que sueña con volar

    El film de Néstor Rodríguez Correa abarca varias dimensiones de la trayectoria del músico, desde la artística hasta la religiosa, pasando por su conexión con la naturaleza.
    Cristian Vitale

    Soulé, amante de la cetrería, en el documental que hasta ahora solo se pudo pasar online.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Un ave rapaz se posa en la letra “i”, donde va el acento prosódico de la palabra Peregrino. Tal es el icono que presenta al documental –epónimo-- sobre vida y obra de Ricardo Soulé, de Néstor Rodríguez Correa. Viene muy al caso, claro. La conjunción semántica no es otra cosa que la representación individual de los halcones que sobrevuelan el devenir de uno de los fundadores del viejo y querido Vox Dei, tanto como su guitarra, su voz, sus letras, su violín, o sus discos. Van quince minutos del film cuando el músico empieza a develar el misterio. Mira el mar con una pluma en su mano derecha; luego se arrodilla, moja aquella en la sal de las olas y la toma marítima muta en archivo histórico. Aparece una imagen familiar, casera, de cuando hijos e hijas Soulé eran chicos y avistaban de cerca esos pájaros. Lo que suena, mientras ello ocurre, es “La leyenda del azor”, tema clave de su segundo disco solista (Romances de gesta), cuya tapa cuaja perfecto con la imagen: su rostro, un ave que lo mira y el clavijero de una guitarra como puente. “El entrenamiento va a empezar probablemente el lunes de la semana que viene… ya está para empezar”, se le escucha decir al guitarrista, mientras ejerce la cetrería.
    Es joven, por entonces. Tiene 32 años hasta que Rodríguez Correa –también director de El Rey del Rocanrol, sobre Pajarito Zaguri-- decide retornarlo al hoy. Cuarenta años después, y el mismo amor: “La cetrería es el vínculo que tienen los hombres con las aves rapaces, sobre todo con los halcones. Es un vínculo antiquísimo, y se mantuvo a través de los siglos, hasta llegar a la actualidad, intacto, tanto en los hombres como en los halcones… parecería que uno fue hecho para el otro”, afirma Soulé, mientras la canción viaja cómoda en su poderoso cauce. “Creo que uno de los sueños lindos y recurrentes que tuve y tengo es el de volar. Y vuelo por mi barrio. Y vuelo por encima de los edificios. Y vuelo muy alto, y ya sé como es el sistema para poder remontar más arriba, inclusive”. Recorte audiovisual seminal éste como para cerrar filas y entrarle fino al mundo interno del documental que, hasta hoy –dada la pandemia— apenas pudo verse en un preestreno vía streaming, a cincuenta años de la edición de Caliente, disco debut de Vox Dei.

    Optimista, Rodríguez Correa fantasea con poder estrenarlo en público algún día de septiembre. Por ahora, solo queda enfrentarse con las ganas que provoca revelar enigmas de este hombre-músico, en toda su dimensión. El de la cetrería es uno, claramente. Pero también hay otros que, de una manera u otra, se van ensamblando con aquel. El familiar, otro eje medular del universo Soulé fruto de su matrimonio con Graciela Hildebrand, tal vez el más duradero y estable del rock argentino. Y uno de los más prolíficos. De él surgieron cinco hijos (Gabriel, Pamela, María Elena, Iván y Virginia), que también colorean la biografía con sus testimonios entre realistas y emotivos, desde diversos lugares del mundo. “Mi viejo me dice `yo soy un egoísta porque a veces me gustaría tenerlos a todos acá, pero después me doy cuenta que los tengo que dejar crecer, y los tengo que dejar volar`… esa es la enseñanza más grande que nos pudieron haber dado. Nuestros viejos nos enseñaron lo que es la libertad”, puntualiza Vicky, la menor de los cinco.
    Y así, el material va develando otras dimensiones vivenciales de Soulé que ensamblan con lo predicho. La natural. La del hombre que vive de sol a sol, como aquel que labra la tierra para tener su pan (“Libros sapienciales”, La Biblia). La religiosa, que no solo hunde sus raíces en una sinergia entre música, rezos cotidianos, contemplación y cristianismo primitivo, sino también en pasajes ancestrales, o glosas espontáneas sobre el Bhagavad Gitá, libro sagrado de la India que Soulé evoca con el fin de referirse a Krishna y a una revelación de aquel ante Dios, que luego utiliza para referirse a su amor por Graciela. La dimensión musical, en tanto, mecha varias canciones de su hacer solista con otros de Vox Dei. La lista total cruza preciosas versiones de sus diferentes épocas solistas (“El dragón furente”, “El cantar del juglar”) con gemas de la banda (“Ritmo y blues con armónica”, “Génesis” y “Prométeme que nunca me dirás adiós”, entre ellas), y testimonios cuasi directos sobre el dificultoso devenir del trío. “Mi viejo llenaba teatros, noches y noches enteras, y después resulta que salían a pérdida… eso generaba crisis total dentro de la banda, y por supuesto dentro de la familia”, recuerda Vicky. “Hubo épocas muy difíciles, en las que parecía que me lo tironeaban a Ricardo, y se lo llevaban, y yo lo agarraba de los pies y lo tironeaba para adentro, y otros de las manos lo tironeaban para afuera”, evoca Graciela, a quien su compañero define como “un faro en la costa Atlántica”; y su hijo Gabriel --el de la bella “Mi Gabriel”, clásico de Vuelta a casa, disco debut del Soulé solista-- como una “mina filosa, aguda e inteligente”.
    Peregrino el cantar de Ricardo Soulé –tal el nombre completo del documental—dura setenta y cuatro minutos, y fue filmando durante cinco años en diversas locaciones. Entre ellas, zonas de Quilmes, donde nacieron protagonistas y banda; de Tres de Febrero, de Chacabuco y de Rawson, donde ocurre la escena final. Tal secuencia encubre a Soulé de esa pátina épica, mística, que es otra vía central para conectar con sus vísceras. Un fondo musical oscurito, onda “Dazed and Confused” por Zeppelin, sirve de colchón mientras el músico se acerca a una casona rural abandonada, construida en 1870. Y, ataviado en un sobretodo negro que le llega a los talones, cuenta un sueño en tiempo presente. “Cuando vivíamos en Ranelagh tuve un sueño con una puerta que había en la casa, una puerta que yo no conocía. Entonces la abro, me meto y empiezo a bajar unas escaleras. Me daba la sensación que eso ya no era una casa, era un lugar donde había más gente. Entonces, abro otra puerta y me encuentro con un cuarteto impresionante tocando a todo vapor. Quedo impresionado… entonces agarro un violincito chiquito que tenía, con un arquito, pero no podía tocar, era demasiado chico para mí ese violín, entonces abandono la idea de tocar con ellos, y me voy, y subo a otro piso, a otro nivel, también por los pasillos, que terminaron transformándose en los pasillos de los camarines de un teatro. Sigo subiendo, llego a un escenario, y me encuentro con gente muy relajada, resplandeciente. Y estaba Graciela con una plenitud extraordinaria. Era como un concierto que no tenía fin… era una expresión de la eternidad, evidentemente”.

    Como su música. O como los halcones…


    https://www.pagina12.com.ar/285663-d...uena-con-volar

  28. #2728
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 20 de agosto de 2020

    Sentadas en el umbral: historia de engaños y una sutil venganza.

    Alejandro Lingenti.

    Sentadas en el umbral (Argentina/2020). Dirección: Daniel Alvaredo y Mónica Roza. Guion: Javier Martínez Foffani. Fotografía: Jorge Piwowarski Roza. Edición: Javier Favot. Elenco: Victoria Césperes, Soledad García, Fabián Arenillas, Lili Popovich, Fabio Aste, Gerardo Otero, Javier Niklison, Patricio Bedoya. Calificación: apta para mayores de 16 años. Duración: 70 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Buena.

    Una oportunidad que esconde una trampa. Ese es el disparador de esta película protagonizada por dos abogadas que trabajan juntas y además son amigas desde la infancia. Ellas son precisamente las que se encuentran casi por casualidad con un caso en apariencia corriente para un estudio: el reparto de bienes luego de un divorcio algo tenso.

    La particularidad del trabajo es que hay mucha plata de por medio y también la promesa de buenos contactos para avanzar profesionalmente en el futuro, un panorama atractivo para dos mujeres que están obligadas en un ambiente machista como el de la Justicia. Pero de pronto empieza a aparecer una serie de problemas que en los últimos años se han vuelto moneda corriente para la prensa de investigación argentina: una cuenta en un paraíso fiscal, algunos negocios oscuros relacionados con la política e incluso un crimen perpetrado a sangre fría.

    Ya desde el inicio, el film le entrega al espectador una información que la dupla de impensadas heroínas tarda un poco más en conseguir. Cuando la descubren, caen definitivamente en la cuenta de que son víctimas de una manipulación y deciden ejecutar una venganza que está a tono con el aire de comedia que aparece con intermitencias en esta historia de engaños serios y amores livianos, cuya impronta televisiva se filtra tanto en la puesta como en el registro de las actuaciones.


    http://servicios.lanacion.com.ar/her...-texto/2424767

  29. #2729
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 20 de agosto de 2020

    Django, en el nombre del hijo: con todos los lugares comunes de género.
    Diego Batlle.

    Django, en el nombre del hijo (Perú/2019) Guion y dirección: Aldo Salvini. Fotografía: Micaela Cajahuaringa. Música: Karin Zielinski. Elenco: Giovanni Ciccia, Brando Gallesi, Melania Urbina, Sergio Galliani y Tatiana Astengo. Duración: 100 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Veterano y prolífico director del cine y la TV peruanos (filmó más de 1400 episodios de distintas tiras), Aldo Salvini coescribió y rodó en 2018 Django: sangre de mi sangre, secuela de una película de culto de 2002 (Django: la otra cara, de Ricardo Velásquez). El éxito de esa segunda entrega hizo que rápidamente Salvini se pusiera a trabajar en el guión de este tercer film de la saga.

    Giovanni Ciccia es el Django del título, un mítico asaltante de bancos ya cincuentón al que todavía le quedan más de dos años de condena. En la prisión son varios los que quieren matarlo (el comienzo remite a Tumberos y El marginal), pero saldrá en libertad provisional una vez que acepte colaborar con las autoridades. Ya en las calles más sórdidas de Lima, deberá enfrentarse con unos narcotraficantes, recomponer la relación con su hijo menor y recuperar a su nieto.

    La trama es lo de menos (hay despiadados narcos vinculados con los carteles mexicanos, tráfico de bebés, voluptuosas mujeres de armas tomar como su amante, que se hace llamar Chica Dinamita, y adolescentes dedicados a los grafitis, a hackear celulares, a hacer tatuajes y al fútbol) porque los personajes nunca trascienden el estereotipo, los conflictos están dominados por los lugares comunes, abundan los diálogos artificiosos y la sobreactuación, y el universo visual le debe demasiado a ese cine clase B que homenajearon Quentin Tarantino y especialmente Robert Rodriguez. Un cierre de la trilogía que jamás sorprende y en muy pocos pasajes entretiene.


    http://servicios.lanacion.com.ar/her...-texto/2425685

  30. #2730
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,412
    Agradecimientos: 59704

    Predeterminado

    Jueves 20 de agosto de 2020

    Crímenes de familia, un thriller sólido y nada aleccionador sobre temas candentes.
    Marcelo Stiletano

    Crímenes de familia (Argentina/2020). Dirección: Sebastián Schindel. Guion: Pablo del Teso y Sebastián Schindel. Fotografía: Julián Apezteguía. Música: Sebastián Escofet. Edición: Sebastián Schjaer. Elenco: Cecilia Roth, Miguel Angel Solá, Yanina Avila, Sofía Gala Castiglione, Benjamín Amadeo, Marcelo Subiotto, Paola Barrientos. Duración: 99 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Muy buena

    La pandemia impidió que llegara a los cines, como estaba previsto, este thriller psicológico muy sólido que recupera varias temáticas de genuino interés social y las pone en juego con precisión quirúrgica, lejos de las habituales búsquedas que utiliza la ficción para "crear conciencia" descuidando por completo el valor de lo que se está contando.

    Con su exacta y rigurosa puesta en escena, Sebastián Schindel deja aquí la sensación de que sus dos valiosas experiencias previas en este mismo terreno, El patrón, radiografía de un crimen y El hijo, funcionaron como ensayos y puestas a punto de esta historia que observa los temas que le interesan al realizador desde múltiples ejes simultáneos, sin perder de vista ninguno de ellos.

    En Crímenes de familia se habla de la situación desvalida que sufren las personas humildes expuestas a abusos intrafamiliares, de las virtudes y las intrigas del sistema judicial argentino, de la violencia de género, de los comportamientos abusivos, de la reivindicación de la mujer, de la expiación de ciertas culpas y, sobre todo, de los múltiples rostros que puede adoptar la maternidad.

    La mayor virtud de Schindel pasa por el lúcido manejo de todas estas situaciones, presentadas y expuestas desde un lugar que en principio podría desconcertar al observador por la aparente ausencia de una toma de posición. Ese distanciamiento se convierte en virtud: los hilos aparentemente dispersos se van uniendo y las conductas de los personajes adquieren finalmente una comprensión cabal. Cecilia Roth, Yanina Avila y Benjamín Amadeo son puntos interpretativos muy altos en un relato que también aprovecha al máximo el buen rendimiento de cada uno de los aportes técnicos y artísticos.


    http://servicios.lanacion.com.ar/her...-texto/2424628

Página 91 de 94 PrimerPrimer ... 41818990919293 ... ÚltimoÚltimo

Información de tema

Usuarios viendo este tema

Actualmente hay 1 usuarios viendo este tema. (0 miembros y 1 visitantes)

Temas similares

  1. Respuestas: 0
    Último mensaje: 20-05-2016, 17:42:54
  2. Opiniones, Críticas y Sugerencias!
    Por DohkoX en el foro Literatura
    Respuestas: 1
    Último mensaje: 15-03-2012, 03:36:19

Miembros que han leído este tema: 75

Permisos de publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •