Página 93 de 93 PrimerPrimer ... 4383919293
Resultados 2,761 al 2,781 de 2781

Tema: Críticas de películas

  1. #2761
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Viernes 4 de septiembre de 2020

    De la realizadora franco-argelina Mounia Meddour
    "Papicha - Perseguida por la tradición": intolerancia religiosa

    Presentada en el Festival de Cannes 2019, "Papicha" describe las consecuencias que tiene la intolerancia en un grupo de muchachas argelinas que aspiran a vivir con las libertades propias de las democracias occidentales y chocan contra el muro del extremismo religioso.
    Horacio Bernades



    Papicha – Perseguida por la tradición 5 Puntos
    Papicha, Francia/Argelia/Bélgica/Qatar, 2019.
    Dirección: Mounia Meddour.
    Guion: M. Meddour y Fadette Drouard.
    Intérpretes: Lyna Khoudri, Shirine Boutella, Amira Hilda Douaouda, Yasin Houicha, Zahra Manel Doumandji.

    Spoiler:
    SPOILER:
    A fines de los años 90, en el marco de una guerra civil de hecho entre el gobierno y la oposición islámica, grupos fundamentalistas argelinos cometieron atentados contra la población civil, que incluyeron varias masacres. En ese contexto planta su ficción (“libremente inspirada en hechos reales”) Papicha, dirigida por la realizadora Mounia Meddour, nacida en Moscú de familia argelina y radicada en París. La película se presentó en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes 2019 y hasta el momento no se estrenó en su país. Papicha no narra ese conflicto político en forma directa (no al menos hasta su último acto), sino a través de las consecuencias que la intolerancia religiosa tiene en un grupo de muchachas veinteañeras, que aspiran a vivir con las libertades propias de las democracias occidentales y chocan contra el muro del extremismo religioso.
    La protagonista, Nedjma (la fotogénica Lyna Khoudri), cursa la facultad, pero su pasión es el diseño de ropa que vende en forma clandestina, ya que no usar hijab --vestido que cubre parte de la cara-- puede ser peligroso. Las paredes de Argel están cubiertas de afiches amenazantes para las mujeres que renieguen del uso de esa prenda, y durante una salida nocturna Nedjma y su mejor amiga, Wassila (Shirine Boutella) se ven obligadas a cambiar rápidamente de ropa, ante un retén policial. Dispuesta a defender su libertad individual, Nedjma se dedica a pintarrajear y arrancar los afiches, así como a escribir sobre ellos “Peace and Love”, y en un momento tiene una idea que roza la herejía: hacer un desfile en la facultad, con sus amigas como modelos, usando haïks (otra clase de vestimenta islámica) pero “releídos” como vestidos occidentales. Ni ella ni sus amigas saben el destino que les espera.
    Como la reciente Unorthodox, que puede verse en Netflix, Papicha es una película programática, que pone la narración al servicio de sus temas. Desde un primer momento está claro que la intolerancia y la violencia se van a abatir sobre las protagonistas, que osan desafiar el mandato religioso en soledad. Está claro también que se van a cruzar con algún joven que se horrorice ante el hecho de que asistan a la universidad, con algún otro que quiera hacer de ellas esposas sumisas y obedientes, y que van a sufrir algún intento de violación. Está claro también que no se dejarán intimidar así como así. Algunos detalles son sorprendentes. En un momento una chica muy cercana a la protagonista es asesinada, y a la escena siguiente Nedjma parece haber olvidado lo que en la escena previa la dejó en estado de shock. El padre de Nedjma no aparece en toda la película, y no hay ninguna referencia a esa ausencia, se trate de una muerte, un viaje, una separación o un abandono. La última parte de la película, por otra parte, replica el modelo de ciertas comedias y dramas hollywoodenses, en los que los protagonistas montan un show en el que lucirán sus talentos, para demostrar lo que valen a quienes no creyeron en ellos. Con la diferencia de que aquí los que se oponen cargan armas de guerra.


    https://www.pagina12.com.ar/289674-p...ncia-religiosa
    Última edición por Amadel; 08-09-2020 a las 21:37:18

  2. #2762
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Martes 8 de septiembre de 2020

    Eco en el cañón recobra la historia de la música folk de los 60.
    María Fernanda Mugica.

    Eco en el Cañón (Echo in the Canyon, EE.UU., 2020). Dirección: Andrew Slater. Guion: Eric Barrett, Andrew Slater. Elenco: Jakob Dylan, Tom Petty, David Crosby, Ringo Starr. Duración: 82 minutos

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Muy buena.

    Eco en el Cañón, de Andrew Slater, pone el foco en el eco que aún resuena de la música folk de los años 60, creada por los habitantes de la zona de Laurel Canyon, en Los Ángeles. El documental tiene dos vertientes: una es la narración de la historia de esas bandas, entre los que se cuentan The Byrds, Buffalo Springfield y The Mamas and the Papas; y la otra se concentra en la grabación de un disco tributo a cargo de Jakob Dylan junto con Beck, Regina Spektor, Norah Jones y Cat Power, entre otros, además de un show en vivo, realizado en Los Ángeles, en 2018. En esa inclusión de los músicos de la Generación X está el eco al que se refiere el título.


    Por más atractivas que resultan las nuevas versiones de temas de The Byrds, los Beach Boys y The Turtles, entre otros, la atención que se le presta en el film le quita tiempo que se podría haber dedicado a ahondar aún más en la historia de esa comunidad espontánea llena de talento musical. Algunas ausencias en el relato resultan llamativas, como The Doors y Joni Mitchell, que tuvieron un impacto en aquella movida musical y a quienes ni se nombra.

    Esas limitaciones son compensadas por la belleza irresistible de la música de esas bandas, el calibre de los entrevistados, que incluyen a Ringo Starr y Brian Wilson, y la cuidadosa elección del material de archivo. Todo está al servicio de la narración de cómo influían unos en la música de los otros (a veces al borde de la copia), incluyendo también algo de simpático chusmerío: David Crosby reconoce que se comportó como un idiota y por eso lo echaron de The Byrds; Eric Clapton cuenta cómo la policía los sorprendió en una fiesta fumando marihuana y Stephen Stills se escapó por una ventana, con el propio Stills luego confirmando la anécdota; Michelle Philips habla con mucha franqueza sobre su affaire con su compañero de banda Denny Doherty mientras estaba casada con John Philips; Tom Petty resume la admiración de todos hacia los Beach Boys diciendo: "No veo nada en Mozart que sea mejor que Brian Wilson".

    La admiración de Jakob Dylan por estos artistas está implícita en su dedicación a este proyecto, tanto al disco y el show como al documental. Por eso resulta un tanto sorprendente su reacción opaca frente a las entrevistas que realiza con cada uno de estos músicos que venera; apenas se ríe un poco con Michelle Philips. Eso sí, cuando un emocionado Graham Nash le dice que él todavía piensa que la música puede cambiar al mundo, hasta Jakob está a punto de derramar una lágrima.


    http://servicios.lanacion.com.ar/her...-texto/2443366

  3. #2763
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Miércoles 9 de septiembre de 2020

    "Corazón loco": una película que atrasa

    El guion de Suar y Marcos Carnevale hace de las mujeres un par de figuritas cortadas con la más gruesa de las tijeras, uno los tantos prejuicios (sociales, de género, de clase) que atraviesan la película.
    Ezequiel Boetti

    Soledad Villamil y Adrián Suar en "Corazón loco", dirigida por Marcos Carnevale.

    Corazón loco 3 puntos
    Argentina, 2020.
    Dirección: Marcos Carnevale.
    Guion: Adrián Suar y Marcos Carnevale.
    Duración: 108 minutos.
    Intérpretes: Adrián Suar, Soledad Villamil, Gabriela Toscano, Alan Sabbagh, Darío Barassi y Magela Zanotta.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Fernando Ferro es un hombre igual a todos, salvo porque tiene un “corazón enorme”, según él mismo dice. “Mide como el del resto, pero sufre una singular anomalía: puede amar mucho más que el de cualquier ser humano”, completa. Tanto puede amar, que no le alcanza con una mujer sino que necesita dos: una de lunes a jueves; la otra, de viernes a domingo. Desde ya que ninguna sabe de la otra ni de esa patología cardíaca, en parte porque viven a 400 kilómetros y Fernando es un avezado mentiroso. Pero sobre todo porque, aunque opuestas en su manera de ser, están hermanadas por la tontera y la tendencia a responder a todo con gritos y movimientos eléctricos de las manos. El día a día de este hombre con dos casas, dos autos, dos familias y otros dos departamentos alquilados es el centro narrativo de Corazón loco, una película que, aunque parezca increíble, no se filmó en la Argentina del siglo pasado sino en la del año 2019. Peor aún: de no haber existido la pandemia, hubiera sido una de las grandes apuestas comerciales de 2020 del cine nacional, dado que originalmente iba a estrenarse en salas a mediados de marzo.
    Es difícil imaginar a quién se le ocurrió que Corazón loco era una buena idea. Es cierto que el director Marcos Carnevale (Corazón de León, El fútbol o yo, No soy tu mami) nunca fue un vanguardista y en todos sus trabajos lo clásico coquetea peligrosamente con lo anticuado, pero pocas veces una película de su autoría lució tan fuera de tiempo, hecha con tanto desinterés, como ésta. La premisa, el desarrollo y la forma de Corazón loco remiten a otra época, e incluso varias situaciones están calcadas de Naranja y media, en la que Guillermo Francella interpretaba a un hombre enamorado de dos mujeres. Aquello podía ser gracioso en una tira cómica del prime time de Telefé de 1997, pero no ahora por la sencilla razón de que el mundo es otro. El lugar de Francella recae Adrián Suar, quien hace años se dio cuenta que lo suyo es la ejecución de un mismo personaje que salta de película en película. Bien dirigido y guionado, Suar es eficaz y empático (ver Dos más dos o Igualita a mí). Su Fernando, en cambio, miente, engaña y maltrata a quien se interponga en su camino, convirtiéndose así un hombre repulsivo de tan detestable.

    Los primeros minutos describen la rutina de este traumatólogo que hace nueve años pasa una parte de la semana en Mar del Plata con Paula (Gabriela Toscano) y sus dos hijas adolescentes y la otra, en Buenos Aires junto a Vera (Soledad Villamil) y un hijo pequeño. En el medio hay viajes en ambos sentidos de la ruta 2 que incluyen un cambio de vestuario, celular y auto en un parador que la cámara se encarga de remarcar que es el de Atalaya, en uno de los chivos más descarados que se recuerden. Para establecer con más determinación su punto de vista, el guion de Suar y Carnevale hace de las mujeres un par de figuritas cortadas con la más gruesa de las tijeras. En una de las escenas de apertura, por ejemplo, a Paula le tiran alcohol en los ojos y pasa media hora de película con dos parches que la ponen más cerca de la humillación que del disparador cómico. Mejor le va a Vera, a quien al menos le ahorran el ridículo.

    Fernando resuelve su vida manipulando, tergiversando y patoteando, tal como hace con un gerente del planetario (chivo descarado, toma 2) y sobre todo con un enfermero al que, sin argumentos para refutarlo, le pide que se limite a “responder como enfermero”, condensando en tres palabras uno los tantos prejuicios (sociales, de género, de clase) que atraviesan el relato. Todo sigue igual hasta que Vera y Paula se descubren mutuamente e inician un plan de venganza que incluye delicias imaginativas tales como ponerle laxante en la comida. El único atisbo de gracia proviene de un compañero de trabajo de Fernando a cargo del notable Alan Sabbagh, que con apenas preguntarle si se cree Saddam Hussein por tener dos mujeres y cómo hace con la AFIP para sostener su doble vida le alcanza para ser la única voz medianamente lúcida entre tanto descalabro.


    https://www.pagina12.com.ar/290712-c...ula-que-atrasa

  4. #2764
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Miércoles 9 de septiembre de 2020

    Corazón loco es una comedia previsible que extravía el rumbo muy pronto
    Paula Vázquez Prieto

    Corazón loco, tiene a Adrián Suar como un traumatólogo bígamo cuyas mujeres se alían para vengarse de él al enterarse de su engaño

    Corazón loco (Argentina/2020). Dirección: Marcos Carnevale. Guion: Adrián Suar, Marcos Carnevale. Fotografía: Félix Monti. Música: Iván Wyszogrod. Elenco: Adrián Suar, Soledad Villamil, Gabriela Toscano, Darío Barassi, Betiana Blum, Alan Sabbagh. Duración: 108 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Regular.

    Pensada para su estreno en salas y finalmente convertida en parte de la oferta de streaming de Netflix, Corazón loco sigue al pie de la letra las coordenadas de las ficciones creadas por Adrián Suar y Marcos Carnevale. Hay allí no solo la explotación de un tema ya conocido y masticado por el público como es la bigamia como artilugio del enredo cómico sino también la misma estructura narrativa de siempre, la que acumula gags de ingenio dispar en una suma infinita, apoya las ideas de puesta en escena en el vértigo del montaje y la construcción de los personajes en el carisma de sus actores.
    El punto de partida es la doble vida del traumatólogo Fernando Ferro (Adrián Suar): dos mujeres (Gabriela Toscano y Soledad Villamil), dos ciudades, dos autos, dos celulares. A través de la voz en off, Fernando nos cuenta la ingeniería de su presente, justifica sus elecciones, se deshace en las bondades de su corazón que desborda de amor. Allí, en la presentación de los personajes y el establecimiento de las situaciones, la película es previsible pero efectiva. Toscano y Villamil le otorgan todo el peso que pueden a esos dos mundos -uno en Mar del Plata, otro en Buenos Aires- concebidos como las dos mitades de esa gran familia de la que Fernando se siente parte. Carnevale resuelve las escenas con la convicción de ir por rieles ya conocidos.
    El dilema llega en la hora de la revelación. El mundo prolijamente dividido de Fernando se une y el derrumbe de su cómodo andamiaje se convierte en la fuente del humor. Sin embargo, en ese punto, la película revela sus peores decisiones, no solo en la pereza de un guion que manotea estrategias inverosímiles para concebir una venganza y en la evidente pobreza de la imaginación estética, sino en la definitiva resolución del conflicto que abre el engaño. Los personajes femeninos, que hasta entonces tenían algún viso de credibilidad, derivan en ridículos estereotipos, convirtiendo cada uno de sus actos de despecho en la plataforma ideal para la perspectiva autoindulgente que Fernando nos regala en su elocuente justificación.

    No solo la película es incapaz de brindar complejidad alguna al conflicto, de asentar la comedia en la humanidad y las contradicciones de sus personajes, sino que convierte toda la historia en un teatro de marionetas guiado por un guion caprichoso, que malinterpreta lo popular en lo berreta, y que desperdicia algunos indicios sembrados en el comienzo sobre el rumbo que podía tomar la historia. Toda la capacidad corrosiva del género se diluye en la misma miopía de su personaje, aquella que afirma el machismo del que nunca se emancipa y reduce el humor a una serie de fórmulas vacuas.


    https://www.lanacion.com.ar/espectac...oco-nid2444216

  5. #2765
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Jueves 10 de septiembre de 2020

    Lava: sencilla y eficaz animación.
    Diego Batlle

    Lava (Argentina/2019). Dirección y arte: Ayar Blasco. Guion: Salvador Sanz, Ayar Blasco y Nicolás Britos. Música: Emisor. Voces: Sofía Gala Castiglione, Justina Bustos, Martin Piroyansky, Ayar Blasco, Bimbo, Martín Garabal, Darío Lopilato, Ca7riel, Paco Amoroso, Moria Casán y Walter Cornás. Duración: 67 minutos. Calificación: apta para mayores de 13 años.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Buena

    Tras su paso por festivales como los de Annecy y Mar del Plata, se estrena en TV y streaming esta nueva producción animada del director de El sol. Con remiscencias de (y homenajes a) El eternauta, pero también con elementos propios del cine de Hayao Miyazaki (y del animé en general) y un desenfado en el lenguaje y en la forma que por momentos remite a los slackers noventistas de Beavis and Butt-Head, Lava describe las desventuras de los cuatro protagonistas en medio de una invasión en principio de carácter extraterrestre (aunque las criaturas más aterradoras son unos gatos gigantescos).

    Mientras se juntan a ver series y películas, Débora (la voz de Sofía Gala Castiglione), Nadia (Justina Bustos), Lázaro (Martín Piroyansky) y Aníbal (el propio Blasco) empiezan a percibir unas extrañas interferencias en las distintas pantallas. Pronto descubrirán que no se trata de una eventual falla en las comunicaciones sino del inicio del avance de una fuerza bastante más amenazante y devastadora.

    Aunque el guion es un poco caótico y derivativo, esta combinación entre la comedia juvenil y la ciencia ficción (llena de guiños a la cultura pop y de participaciones especiales de famosos) tiene un encomiable despliegue visual con una sencilla pero no por eso menos subyugante y eficaz animación en 2D.


    http://servicios.lanacion.com.ar/her...-texto/2445601

  6. #2766
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Jueves 10 de septiembre de 2020

    Exhaustivo documental con los popes del género
    "Echo In The Canyon": homenaje al folk rock de la Costa Oeste

    Con aportes de Roger McGuinn, Tom Petty, David Crosby, Stephen Stills y Michelle Williams, entre muchos otros, "Echo in the Canyon" es algo así como “Todo lo que usted quería saber sobre el folk-rock californiano y creía conocer”.
    Horacio Bernades

    Jakob Dylan y Tom Petty con la legendaria Rickenbacker de doce cuerdas, cuya versión original había sido fabricada para Roger McGuinn.

    Echo In The Canyon
    7 Puntos
    Estados Unidos, 2018
    Dirección: Andrew Slater.
    Guion: Eric Barrett y A. Slater.
    Duración: 82 minutos.
    Intérpretes: Roger McGuinn, Tom Petty, Eric Clapton, David Crosby, Stephen Stills, Michelle Williams, Jakob Dylan.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Con un par de años de demora, ahora se presenta online Echo in the Canyon, documental estrenado en los Estados Unidos a mediados de 2019. Escrito por Eric Barrett y Andrew Slater y dirigido por este último, se trata de una suerte de homenaje al folk rock estadounidense de la Costa Oeste, inaugurado por The Byrds en los años 60 y continuado por músicos como Buffalo Springfield, Crosby, Stills, Nash y en cierta medida por Neil Young y Tom Petty. Con un impertérrito Jakob Dylan (hijo de Bob) como conductor, llama la atención la ausencia de Joni Mitchell, que representa la trascendencia del género hacia nuevas formas y uno de cuyos álbumes se llama, justamente, Ladies of the Canyon. ¿Tendrá algo que ver su exclusión con una disputa pública que la autora de “The Circle Game” sostuvo tiempo atrás con Bob Dylan? O quizá sea porque el documental establece que el auge de la corriente se cierra en 1967, y “la” Mitchell inició su carrera un año más tarde. Pero en ese caso, ¿por qué sí se entrevista a Tom Petty? Más allá de esos dimes y diretes, Echo in the Canyon es algo así como “Todo lo que usted quería saber sobre el folk-rock californiano y creía conocer”.
    Lanzado en forma casi contemporánea al documental biográfico David Crosby: Remember my Name, Echo in the Canyon debe su título al arrabal homónimo de Los Angeles, donde el folk-rock se inició y fermentó, a mediados de los 60. Echo in the Canyon comenzó como grabación de un concierto en el que Jakob Dylan, Beck, Cat Power y Regina Spektor entre otros versionaron aquellos viejos temas, en ocasión del 50º aniversario del long play debut de The Byrds, Mr. Tambourine Man. Cosa curiosa, un David Crosby tan entusiasta como el resto de sus colegas cuenta que Bob Dylan decidió “electrizar” su música cuando los miembros de The Byrds le hicieron oír su versión del tema homónimo. Extendiendo la red de contaminaciones mutuas, es sumamente afortunada la expresión “polinización cruzada”, empleada por Stephen Stills y Jackson Browne para referirse a las influencias musicales de uno y otro lado del Atlántico. Roger McGuinn, ex líder de The Byrds, dice haber reconocido sus propias armonías para “The Bells of Rhimney” en los acordes iniciales de “If I Needed Someone”, y como forma de sellar este ida y vuelta la firma Rickenbacker le hizo llegar a George Harrison la segunda guitarra eléctrica de doce cuerdas, cuya versión original había sido fabricada para McGuinn.

    Por su parte, Brian Wilson confirma que Rubber Soul lo inspiró para componer Pet Sounds, así como Paul McCartney reconoció alguna vez que Pet Sounds fue la plataforma de lanzamiento para la consumación de Sgt.Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Eric Clapton recuerda sus zapadas con Stephen Stills, además de cierta noche en la que la policía hizo su aparición en casa de Stills, en momentos en que los músicos presentes tocaban estimulados por el cannabis. Más curioso es que Model Shop, la película que el francés Jacques Demy filmó en 1968 en Los Angeles, haya motivado a los responsables de Echo in the Canyon a reexplorar el “sonido californiano”.
    Además de reconocer que se inspiró en Bach para las célebres armonías vocales de The Beach Boys, Wilson analiza en la actualidad la cualidad sonora de cada estudio angelino, el productor Lou Adler recuerda la primera grabación de The Mamas and the Papas y Michelle Philips, la bella de ese grupo, hace lo que podría considerarse una radiografía de la dinámica sexual de los grupos integrados por músicos de ambos sexos. Recién en el plano que acompaña a los títulos finales aparece Neil Young, tocando uno de sus famosos solos de guitarra distorsionada. La película está dedicada a Tom Petty, que falleció en 2017, poco después de grabar sus partes.


    https://www.pagina12.com.ar/290964-e...la-costa-oeste

  7. #2767
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Jueves 10 de septiembre de 2020

    A la acción, el director Craig Zobel le suma sátira social
    "La cacería": no importa el método, sino el impacto

    Los guionistas de "Lost" adoptan los modos del film de terror de supervivencia, con una protagonista orgullosa, dura y eficaz en las prácticas de la defensa y el ataque.
    Diego Brodersen

    Hilary Swank se da mucha maña en la cocina.

    La cacería 6 puntos
    The Hunt; EE.UU., 2020
    Dirección: Craig Zobel.
    Guion: Nick Cuse y Damon Lindelof.
    Duración: 90 minutos.
    Intérpretes: Betty Gilpin, Hilary Swank, Wayne Duvall, Ethan Suplee.

    Spoiler:
    SPOILER:
    La caza del hombre por el hombre (o de la mujer por la mujer), esa práctica recurrente que atraviesa la historia de la literatura y el cine. Aunque si de mero placer deportivo se trata, todos los caminos conducen a El malvado Zaroff, el clásico de Pichel y Schoedsack de 1932. La película de Craig Zobel se nutre de esa tradición y le suma varias capas de sátira política y social, sana costumbre a la que Jordan Peele (¡Huye!, Nosotros) le ha dado un nuevo e inusitado impulso en el horror mainstream contemporáneo. La cacería arranca a bordo de un avión privado, primer ejemplo de las delicias gore por venir y aperitivo del misterio que rápidamente será revelado. Luego del prólogo, un campo arbolado –que no es otra cosa que un coto de caza– y doce personas que descubren su razón de ser: simples presas de un grupo de cazadores ocultos. El guion de Nick Cuse y Damon Lindelof (Lost) pone quinta marcha en términos de humor salvaje y despacha a gusto a quienes el espectador podría considerar como probables protagonistas (la chica linda y el muchacho ídem, cuándo no). Balas, trampas cazabobos, granadas, flechas, no importa el método sino el impacto.
    Cuando Crystal –una empleada de un local de alquiler de autos con pasado militar, típica representante de la clase trabajadora de los Estados Unidos– logra escapar del predio y llega a una pequeña gasolinera, la película comienza a mostrar la silueta detrás del aparente desatino. Los doce del patíbulo son representantes de la América profunda, “deplorables” según la terminología acuñada por Hillary Clinton: blancos y anglosajones, rednecks y hillbillies, supremacistas, homófobos y defensores del uso de las armas de fuego, alguno más racista que el otro, alguna más anti inmigración que otra. “Como esos dos judíos que terminaron jodiendo a Nixon”, grafica uno de los sobrevivientes de la primera ola de muertes, en obvia referencia a Woodward y Bernstein. ¿Y qué pecado cometió Crystal para ser elegida? Antes del flashback que le quita el velo al origen del “deporte”, sus reglas y participantes, La cacería adopta los modos del film de terror de supervivencia, con una protagonista orgullosa, dura y eficaz en las prácticas de la defensa y el ataque (la rubia Betty Gilpin) a punto de transformar rencores reprimidos en virulenta represalia.

    Más allá de cualquier opinión sobre “buenos” y “malos”, en esta ficción satírica el monstruo viste ropajes progresistas (“liberales” en la tipología al uso estadounidense): un grupo de gente de buen pasar ocupada en proteger la corrección política de sus dichos y hechos. Y en matar por placer a quienes consideran su enemigo, comandados por Athena, una ex CEO devenida en intrigante supervillana. Por supuesto que las disquisiciones políticas no van más allá de la caricatura, pero las intenciones no parecen ser otras que construir un relato tenso y veloz, pautado por los placeres del género y apoyado en una fina capa de descripción social extrema. El enfrentamiento final en la cocina de la mansión de Athena no es otra cosa que la enésima reversión de un clásico tarantinesco y a esa altura la película ya gastó todas sus virtudes, pero el intenso viaje hasta ese cierre bien vale la pena.


    https://www.pagina12.com.ar/290982-l...ino-el-impacto

  8. #2768
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Jueves 10 de septiembre de 2020

    La película de Ayar Blanco es un logro de la animación argentina
    "Lava": cuando la ciencia ficción impregna lo cotidiano

    Esa técnica de infundirle vida a los dibujos que Hollywood transformó en un género, en manos de Ayar B se convierte en la posibilidad de imaginar sin límites y sin necesidad de costosos efectos especiales.
    Por Juan Pablo Cinelli

    Lava cuenta una historia apocalíptica, en la que una civilización de origen desconocido se instala en la Tierra provocando el caos.

    Lava 7 puntos
    Argentina, 2019
    Dirección: Ayar Blasco.
    Guion: Salvador Sanz, Nicolás Britos y Ayar Blasco.
    Duración: 65 minutos.
    Intérpretes: Con las voces de Sofía Gala Castiglione, Walter Cornás, Justina Bustos, Martín Piroyansky, Ayar Blasco, Bimbo, Darío Lopilato.

    Spoiler:
    SPOILER:
    El cineasta, dibujante, historietista y animador Ayar Blasco (o Ayar B) es un ovni dentro del cine argentino. Una especie única, condición que hace que su trabajo sea particularmente valioso dentro de una actividad que se proyecta como industria, pero que rara vez se produce fuera de los límites de lo artesanal. Y Ayar B es un artesano, alguien que está presente en todos los aspectos del proceso creativo, involucrado de forma directa en el trabajo que demandan cada una de las etapas de producción. Algo que se aplica a sus dos largos previos, Mercano, el marciano (2001, codirigida con Juan Antín) y El sol (2009), pero que también vale para Lava, su nueva obra, a pesar de que se trata de una película de mayor complejidad técnica. Eso no significa que su estilo haya cambiado y que Lava se parezca a una de Pixar. Lejos de eso, su animación mantiene ese trazo tan característico de sus trabajos, que de tan minimalista parece infantil, en el que reside buena parte de su eficacia. Sin embargo es evidente que detrás de la película hay una labor técnica de mayores proporciones.
    A diferencia de sus cortos – se los puede ver de manera gratuita en Instagram o YouTube agrupados bajo el título de Chimiboga—, en los que la búsqueda pasa por una veta humorística que fluye entre lo negro y el sinsentido, sus largometrajes también muestran una mayor complejidad dramática. Sin abandonar nunca los recursos anteriores, que Ayar B maneja con gracia, igual que en Mercano y El sol, Lava desarrolla una historia en la que la ciencia ficción se derrama sobre lo cotidiano. Lejos de toda neutralidad, los universos que surgen de esa combinación siempre mantienen un reconocible color local, a partir del cual el director ofrece una representación de la cosmopolita identidad porteña, donde el absurdo aparece naturalmente como uno de sus rasgos distintivos.

    Estrenada en la edición 2019 del Festival de Mar del Plata y de reciente paso por el Festival de Animación de Annecy (Francia), Lava cuenta una historia apocalíptica, en la que una civilización de origen desconocido, la Cultura Lacrimal, se instala en la Tierra provocando el caos. Apoderándose de los medios de comunicación, los lacrimales transmiten una señal hipnótica a través de las pantallas de todos los dispositivos, con el objetivo de anular temporalmente la conciencia de las personas. Al mismo tiempo unos gatos gigantes aparecen en las terrazas de los edificios de Buenos Aires y desde ahí observan todo, inmóviles y amenazantes. En ese contexto, Débora, una tatuadora con algunos problemas de autoestima, descubre junto a un grupo de amigos que existe una especie de resistencia que se comunica a través de las historietas.

    Ayar B conecta realidad y fantasía por la vía onírica, creando una atmósfera con mucho de lisérgico, y usa su particular humor como vehículo para moverse sobre el relato. Una de las características de ese humor es la autoconciencia, que se manifiesta a través de personajes que no solo se saben dentro de una película, sino que son capaces de percibir su propia naturaleza animada. Solo así es posible que Débora y sus amigos salten desde la azotea para escapar de un gato y terminen reventados contra la vereda, pero que a la escena siguiente la huida continué a la carrera, mientras uno de ellos exclama: “¡Aguante la animación!”
    Es que esa técnica de infundirle vida a los dibujos que la industria transformó en un género, en manos de Ayar B se convierte en la posibilidad de imaginar sin límites y sin necesidad de costosos efectos especiales. Es cierto que Lava concluye de forma abrupta, dejando abiertas una buena cantidad de tramas. Sin embargo es posible que eso no deba percibirse como una falla, ni siquiera como una búsqueda, sino como un rasgo de identidad que atraviesa todos los trabajos de Ayar B. Ese carácter incompleto es también un atributo de lo absurdo, la grieta por la que se filtran, superpuestos, lo irreal y lo cómico.


    https://www.pagina12.com.ar/290996-l...a-lo-cotidiano

  9. #2769
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Jueves 10 de septiembre de 2020

    Versión de la novela de Jane Austen
    "Emma": modales y vestidos

    Tercera adaptación cinematográfica del mismo texto, en la veta que hace mucho abrió "Sensatez y sentimientos", la película dirigida por la fotógrafa estadounidense Autumn de Wilde no se aparta del canon clásico.
    Horacio Bernades

    Aunque con frecuencia se advierta en los personajes la acritud del veneno, las buenas maneras se imponen.

    Emma 6 puntos
    Gran Bretaña, 2020.
    Dirección: Autumn de Wilde.
    Guion: Eleanor Catton, sobre novela homónima de Jane Austen.
    Duración: 124 minutos.
    Intérpretes: Anya Taylor Joy, Bill Nighy, Mia Goth, Johnny Flynn, Josh O’Connor.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Se sabe que el éxito internacional de Sensatez y sentimientos relanzó el interés de los productores por llevar al cine y la televisión las novelas de Jane Austen, con nuevas versiones de Orgullo y prejuicio y Mansfield Park (llegando al extremo de Orgullo + prejuicio + zombies). En verdad las adaptaciones para ambos medios de la autora británica (1775-1817) se remontan a los comienzos mismos del sonoro. Emma, en particular, contaba hasta ahora con dos versiones cinematográficas (una de ellas de los 90, con Gwyneth Paltrow en el protagónico) y cinco para la televisión. Como Orgullo y prejuicio y Persuasión, Emma tiene ligereza de comedia, y eso es probablemente lo que convierte a la novelista de tiempos georgianos en favorita del cine y la televisión.
    Escrita por Eleanor Catton y dirigida por Autumn de Wilde --realizadora de cinco videoclips para Beck-- esta versión no se aparta demasiado del original. “Emma es bonita, rica e inteligente”, alerta la placa inicial, dando la impresión de que el personaje quedó cerrado antes del comienzo mismo de la historia. Veinteañera petulante, criada entre algodones en una de esas mansiones campestres que dan la impresión de ser museos más que casas, Emma Woodhouse (Anya Taylor Joy, cuyos grandes ojos parecen atraer a la cámara) podría considerarse una versión británica de La Celestina. Como si fuera una dama de beneficencia amorosa, su única ocupación es, por lo visto, formar parejas, algo que acaba de hacer con un viudo y su institutriz. Temporariamente desocupada, la menor de las hermanas Woodhouse convoca a la localidad a una chica soltera, no particularmente agraciada, para emparejarla con algún galán de las inmediaciones. Como en Sensatez y sentimientos, galanes casaderos parecen ser lo que sobra. Y si no galanes al menos treintañeros solteros, como el joven vicario del lugar, a quien Emma unge como candidato para la recién llegada. Sin embargo los cortejos pueden cruzarse. ¿Y qué hay de la vida sentimental de la protagonista? Parece no tenerla, y eso la convierte en un personaje más lleno de sombras de lo que aquella placa inaugural anunciaba.

    De todos modos las sombras son relativas en este exponente del género “modales & vestidos”, en el que los personajes parecen vivir a plena luz. Aunque con frecuencia se advierta en ellos la acritud del veneno, las buenas maneras se imponen, y damas y caballeros son puras sonrisas. Con la excepción tal vez de Mr. Woodhouse, padre viudo de Emma (el comediante Bill Nighy), que no oculta su disgusto por perder a la institutriz de su hija en manos de un cincuentón. Y del apuesto Mr. Knightley, cuñado de Emma (Johnny Flynn) que se comporta con ella como perro y gato. ¿Será acaso que las riñas entre ambos ocultan alguna otra emoción? .
    Comedia moral, sátira de a ratos, la película decide que Emma comprenda que no está tan por encima de los demás como suponía, y se verá obligada a aceptar que además de su tan británica sensatez ella también tiene sentimientos. Y todos comerán perdices, ya que Emma (la novela y la película) no se muestra especialmente preocupada por poner en cuestión la lógica de sus personajes.


    https://www.pagina12.com.ar/291007-e...les-y-vestidos
    Última edición por Amadel; 10-09-2020 a las 16:13:41

  10. #2770
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Viernes 11 de septiembre de 2020

    De las calles de Moscú al infinito y más allá
    "Space Dogs": el fantasma de Laika

    La historia de la perrita astronauta es el disparador del segundo largometraje de Elsa Kremser y Levin Peter, en el que documentan las vidas de Laika y de otros animales espaciales de una forma muy particular.
    Por Juan Pablo Cinelli

    Una historia que, como si se tratara de una novela de Dostoievski pero con perros, tiene mucho más de trágica que de heroica.

    Space Dogs 7 puntos
    Austria/Alemania, 2019.
    Dirección y guion: Elsa Kremser y Levin Peter.
    Duración: 91 minutos.
    Con la narración de Alexei Serebryakov

    Spoiler:
    SPOILER:
    En la historia de la conquista del espacio los primeros héroes fueron animales. Y también sus primeros mártires. Entre los cientos que formaron parte de los programas espaciales de los Estados Unidos y la Unión Soviética, el único que alcanzó el grado de celebridad es la perra Laika. Ella fue el primer ser vivo en salir al espacio y orbitar con vida el planeta durante casi cinco horas, antes de morir a causa de una falla en los sistemas de la nave Sputnik-2, el 3 de noviembre de 1957. Antes de eso la perrita había sido recogida en las calles de Moscú, para recibir el entrenamiento que la convertiría en la primera cosmonauta. Su biografía es el disparador de Space Dogs, segundo largometraje de Elsa Kremser y Levin Peter (ver entrevista aparte), en el que documentan las vidas de Laika y de otros animales espaciales de una forma muy particular.
    La película comienza con un plano orbital de la Tierra, en el que el celeste brillante de la atmósfera se esfuma sobre la infinita pantalla negra del cosmos. En estricto off, una sobria voz en idioma ruso descarga como un mazazo la primera frase: “Había una vez una perra muerta que flotaba dentro de una capsula espacial en los confines de la órbita terrestre”. Lejos de ser gratuito, ese tono trágico, que prefiere destacar el destino fúnebre de la heroína en vez de contar su hazaña, proporciona un indicio que no se debe pasar por alto: lo que se verá no es un romántico cuento de hadas.

    Enseguida la escena comienza a mostrar reflejos extraños, unas fulguraciones que se van haciendo más intensas, hasta convertirse en llamas. Se revela así que lo que se ve no es una simple panorámica del planeta, sino la subjetiva de una nave al reingresar en la atmósfera. El narrador cuenta entonces que el Sputnik-2 con el cadáver de Laika en su interior se desintegró al caer al planeta, luego de girar en torno a él durante 163 días. “En ese momento, lo que había sido un perro callejero de Moscú se convirtió en un fantasma”, dice la voz mientras las llamaradas de un color púrpura intenso consumen la imagen.

    Luego aparece el título y tras él, Space Dogs comienza a seguir a un grupo de perros callejeros que deambulan por los suburbios moscovitas. La decisión es un acierto, porque resuelve la puesta en escena abarcando tanto cuestiones estéticas como éticas. En esos animales el film encuentra a los avatares perfectos para contar la vida anónima de Laika antes de pasar a la historia. Los largos planos secuencia (en los que los directores consiguen el prodigio de que la cámara deambule como si se tratara de un miembro más de la jauría) permiten entender las razones que llevaron a los científicos soviéticos a decidir que los perros de Moscú eran ideales para soportar las condiciones extremas del viaje espacial. Así de dura es la vida en las calles de la capital rusa y así de duras son algunas de las imágenes incluidas en Space Dogs.
    Pero a pesar de que muchas de ellas pueden resultar crueles, nada de lo que está puesto en pantalla carece de un motivo que justifique su inclusión. Tal vez la escena más controversial es aquella que involucra a los dos perros con mayor protagonismo y a un gatito con el que se cruzan, a la que Kremser y Peter no le cortan ni un solo fotograma. Una decisión que no solo tiene que ver con retratar la realidad sin intervenirla, sino que funciona como contraparte del material de archivo con el que se empalma, en cuyo montaje los procedimientos científicos se revelan incluso más crueles. Hay un correlato entre lo que los perros hacen con el gato en la calle y lo que los humanos hacen con los perros en el laboratorio. Pero también hay un abismo: el que separa la consciencia de la inconsciencia. Sobre esa frontera nada imprecisa tracciona Space Dogs para contar una historia que, como si se tratara de una novela de Dostoievski pero con perros, tiene mucho más de trágica que de heroica.


    https://www.pagina12.com.ar/291244-s...tasma-de-laika

  11. #2771
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Viernes 11 de septiembre de 2020

    "Guapis": cuando la mirada lo es todo

    En la película de la directora Maïmouna Doucouré, una niña de familia musulmana y sus amigas imitan las coreografías y gestos sexuales de los clips de YouTube sin tener demasiado en claro qué es exactamente lo que están haciendo.
    Diego Brodersen

    "Guapis" plantea la sexualización temprana de las niñas y adolescentes en los medios de comunicación, redes sociales y la vida real.

    Guapis 7 Puntos
    Mignonnes; Francia, 2020.
    Dirección y guion: Maïmouna Doucouré.
    Duración: 96 minutos.
    Intérpretes: Fathia Youssouf, Médina El Aidi-Azouni, Esther Gohourou,
    Ilanah Cami-Goursolas, Myriam Hamma.

    Spoiler:
    SPOILER:
    “Quiero seguir siendo tu amiga, pero no puedo delante de ellas”, le dice a Amy su vecina y compinche, luego de la caída en desgracia frente al grupo de compañeras de escuela y de baile. La mirada lo es todo en Guapis, título elegido por Netflix para el lanzamiento en los mercados de habla hispana de Mignonnes, ópera prima de la franco-senegalesa Maïmouna Doucouré que viene de ganar el premio a la Mejor Dirección de un film dramático en el Festival de Sundance y de presentarse en la sección Generation de la Berlinale. Típico exponente del coming-of-age, el relato de crecimiento y maduración, la película nunca hubiera adquirido resonancia masiva de no ser por la desafortunada (por ponerlo en términos eufemísticos) campaña publicitaria de la plataforma de la N roja. Un afiche y breve sinopsis que parecían explotar aquello mismo que Guapis pone en tensión y discusión: la sexualización temprana de las niñas y adolescentes en los medios de comunicación, las redes sociales y la vida real.
    Que ese “desliz”, inconsciente o pergeñado por ingeniosos publicistas, haya generado una cruzada virtual que incluyó pedidos de censura, amenazas a la realizadora y acusaciones de fomentar la pedofilia –un “linchamiento preventivo”, como lo definió afiladamente un periodista español, ya que casi nadie había visto aún la película–, refleja claramente el complejo mundo en el cual nos ha tocado vivir. La protagonista absoluta de Guapis es Amy (la joven debutante Fathia Abdillahii), una chica senegalesa de once años y familia musulmana tradicional recientemente mudada a París junto a su madre y sus pequeños hermanos. El cambio no es sencillo y a la compleja situación de tener que lidiar con una nueva cultura (y escuela) se le suma una situación inesperada: su padre permanece en Senegal para desposar a una segunda esposa. De allí ese cuarto vedado y los llantos a escondidas de la madre, que Amy escucha e interioriza como si fueran propios. “En el infierno habrá más mujeres que hombres”, se afirma en una reunión religiosa reservada a ellas, entre indicaciones de recato y obediencia a los hombres y advertencias respecto de la vestimenta apropiada.

    Entre el bullying y las peleas por nimiedades durante el recreo, Amy fija la atención en un grupo de cuatro amigas que, a sus ojos, son poco menos que extraterrestres. Las chicas sólo quieren divertirse y bailar twerking, conocido genéricamente por estos pagos como “perreo”. A la nueva compañera le cuesta acceder al respeto de sus compañeras, pero una vez superado el trance, su nueva y osada coreografía les ofrece la posibilidad de ingresar a un concurso local. Amy y sus amigas imitan las coreografías y gestos sexuales de los clips de YouTube sin tener demasiado en claro qué es exactamente lo que están haciendo, pero el número creciente de likes a sus fotos y videos las empuja a continuar por esa senda. El choque de costumbres entre la rigurosa etiqueta familiar y la promesa de libertad recientemente adquirida es inminente y violento.
    Afortunadamente, Doucouré evita las sentencias fáciles o la fábula moralizante y se ubica diáfanamente en un camino intermedio entre la opresión de las prácticas religiosas tradicionales y la imitación de actitudes adultas que no hacen más que transformar el cuerpo en un objeto. Hay dos escenas notables en Guapis. En la primera, jugada a la comicidad, Amy observa atentamente los traseros de las señoras que participan de la reunión religiosa, seguramente imaginando nuevas coreografías. En la segunda, cerca del final, la imagen de su madrastra, el cuerpo oculto de pies a cabeza por un vestido y burka blancos, contrasta con el topcito y pantalón ajustado que la chica utiliza en el baile final. Dos modelos de femineidad inexorablemente marcados por la mirada de los otros, hombres pero también mujeres. El final concilia extremos y le ofrece a Amy un posible camino personal, al tiempo que la cercanía de la madurez no le impide disfrutar los últimos tramos de la infancia. En cuanto a la falsa polémica ya mencionada, el “pecado” no está en la imagen sino en los ojos que la observan.


    https://www.pagina12.com.ar/291179-g...ada-lo-es-todo
    Última edición por Amadel; 11-09-2020 a las 14:41:34

  12. #2772
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Miércoles 9 de septiembre de 2020

    Lejos de casa: un viaje necesario para empezar de nuevo
    Alejandro Lingenti

    Lejos de casa

    Lejos de casa (Argentina/2020). Dirección: María Laura Dariomerlo. Guion: Javier Martínez Foffani. Fotografía: Adrián Lorenzo. Edición: Javier Favot. Elenco: Cumelén Sanz, Gabriel Gallicchio, Ana Celentano, Abel Ayala y Daniel Kuzniecka. Calificación: apta para mayores de 13 años (con reservas). Duración: 65 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Buena.

    La historia de Lejos de casa tiene como protagonista principal a Florencia (Cumelén Sanz, "La Kari" de El marginal 3), una estudiante de fotografía de espíritu rebelde que no se lleva del todo bien con sus padres. Vive con él (Daniel Kuzniecka), pero debe mudarse obligada por las circunstancias con ella (Ana Celentano), una médica que trabaja en la costa atlántica y valora especialmente su independencia, como le confesará en un arrebato de honestidad brutal en una de las escenas más poderosas y conmovedoras de la película.
    Clásico en su estructura y sintético en su desarrollo, este intenso coming-of-age no se despega de esta joven sensible y provocadora que se excede con el alcohol y las drogas para morigerar una evidente falta de afecto y llamar la atención de aquellos que podrían resolver sus demandas más urgentes. Pero tampoco descuida a los personajes que orbitan a su alrededor: un romance inesperado que la revitaliza (el personaje que encarna Gabriel Gallicchio) y esa madre valiente y bien plantada con la que deberá establecer de común acuerdo la reconfiguración del vínculo para que lisa y llanamente sea posible. Ese nuevo pacto, necesario para asumir una realidad elocuente y dejar de lado cualquier idealización previa, será el mayor aprendizaje de un viaje lleno de novedades.


    https://www.lanacion.com.ar/espectac...evo-nid2445192

  13. #2773
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Jueves 3 de septiembre

    La peor de mis bodas 2 es una burla tonta a las telenovelas
    Paula Vázquez Prieto

    La peor de mis bodas 2, es una producción peruana

    La peor de mis bodas 2 (Perú/2019). Dirección: Adolfo Aguilar. Guion: Pablo del Teso, Italo Carrera, Robert Valdivieso, Sandro Ventura. Fotografía: Hugo Shinki. Edición: Chemo Loli. Elenco: Maricarmen Marín, Gabriel Soto, Laura Zapata, Carlos Casella, Darlene Rosas. Distribuidora: BF Distribution. Duración: 105 minutos

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Mala.

    La peor de mis bodas 2 intenta ser una parodia de la telenovela. Ya en la primera escena un personaje juega a ser galán para convertirse en la inmediata burla de ese arquetipo. Luego de ese prólogo, descubrimos cómo la vida matrimonial de Maricielo (Maricarmen Marín) y Salvador (Gabriel Soto) se ve alterada por sucesivos conflictos: una repentina y elíptica estafa que los deja en la ruina; la indeseada llegada de la madre de Salvador (Laura Zapata) desde México, una jueza con ínfulas de estrella; y la planificación de una falsa boda con enredos y chistes de salón. Una especie de remedo de La peor de mis bodas, primera de esta saga también dirigida por Adolfo Aguilar y gran éxito de taquilla en Perú, signada por la pereza argumental y el deliberado desprecio al melodrama.
    Es justamente esa pretendida superioridad moral la que hace tan fallida a la película, la que convierte a la comedia en una burla tonta y sin sentido del propio ridículo. Ni siquiera aprovecha a una estrella del culebrón mexicano como Laura Zapata (Rosa salvaje, Rosalinda, La intrusa), que parece ser la única que intenta hacer del humor un posible homenaje a esa tradición popular. El resto, la construcción torpe de los personajes, las incongruencias narrativas, la repetición de lugares comunes y la nulidad absoluta de ideas de puesta en escena, hacen que la película se reduzca a un segundo producto en una línea de producción en serie sin atractivo alguno.


    https://www.lanacion.com.ar/espectac...rla-nid2438658

  14. #2774
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Lunes 14 de septiembre de 2020

    #Alive, otro film coreano que conquista a los argentinos.
    Hernán Ferreirós.

    #Alive. Dirección: Cho Il. Guion: Cho Il y Matt Naylor. Elenco: Yoo Ah-In, Park Shin-Hye, Lee Hyun-Wook. Duración: 98 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Buena.

    El póster promocional de #Alive muestra a un joven colgado del balcón de un departamento y sosteniendo un selfie stick con su celular, como si estuviera intentando tomarse una selfie que incluyera en el cuadro a la horda de zombis que intentan alcanzarlo desde el piso de abajo. Esa imagen hace pensar que este relato de supervivencia en medio de una invasión de muertos vivientes también se reserva un comentario sobre las costumbres y el modo de vida de las nuevas generaciones de Corea del Sur. No es descabellado imaginar que este gamer forzado por el brote zombi a aislarse en su departamento y a contactar con lo que queda del mundo a través de las redes sociales hay una referencia a la tendencia de muchos jóvenes coreanos de retraerse a una vida digital, impermeable a la otra que perciben como ampliamente hostil y ajena. Este mismo malestar, la dificultad para integrarse, se manifiesta en otras películas recientes del país como Burning (también protagonizada por Yoo Ah-In ). Claro que la llegada de la pandemia (#Alive fue registrada durante 2019, antes de cualquier noticia de un virus salido de China) borró ese sentido y ahora es inevitable ver en esta historia de un millennial encerrado en su departamento un reflejo de la cuarentena.
    Los zombis fueron los monstruos más exitosos de la última década, con docenas de películas y series que dan testimonio de su popularidad. Este film, de hecho, es el segundo que llega de Corea del Sur repleto de estas criaturas en pocas semanas (el otro fue Península, mediana continuación aun inédita en la Argentina del extraordinario Invasión zombi). Ante el desgaste inevitable del rubro, #Alive se plantea un regreso a los principios básicos establecidos por George Romero, el iniciador de esta pandemia: una narrativa despojada de todo ornamento y exhibida como la lucha de dos fuerzas, que son un grupo minúsculo de apetitosos humanos ocultos en algún tipo de refugio y la amenaza masiva, interminable e inexplicable de los zombis en el exterior, intentando ingresar. Esta película tampoco es la primera que decidió volver a las fuentes, pero su estrategia funciona: mientras que el maximalismo de Península o The Walking Dead parece un callejón sin salida, el minimalismo de este film se siente más fresco, más cargado de inventiva y también más fiel a esta mitología moderna.
    Durante una primera mitad casi sin diálogos y con apenas un humano encerrado en un dos ambientes, el realizador Cho Il se las arregla para construir un relato ameno y no falto de ideas que, en este género, consisten en formas no muy vistas de escapar, de matar o de ser devorado por zombis. El punto de giro que señala la mitad del metraje trae una sorpresa esperable y, desde ese momento, todo empieza a volverse más convencional, hasta desembocar en un tercer acto perezoso, lleno de imposibilidades, con situaciones ya vistas presentadas como sorpresivas y un final que es una puesta en escena literal del concepto deus ex-machina. El trayecto hacia ese último acto decepcionante, sin embargo, vale la pena.


    http://servicios.lanacion.com.ar/her...-texto/2447634

  15. #2775
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Miércoles 16 de septiembre de 2020

    El diablo a todas horas, una película bien hecha, pero algo frustrante.
    Diego Batlle

    El diablo a todas horas (The Devil All the Time, Estados Unidos/2020). Dirección: Antonio Campos. Guion: Antonio Campos y Paulo Campos, basado en la novela de Donald Ray Pollock. Fotografía: Lol Crawley. Edición: Sofia Subercaseaux. Música: Danny Bensi y Saunder Jurriaans. Elenco: Tom Holland, Bill Skarsgard, Robert Pattinson, Riley Keough, Jason Clarke, Eliza Scanlen, Mia Wasikowska y Sebastian Stan. Duración: 138 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Nuestra opinión: Buena.

    Por la audacia que marcó desde siempre a su director, por los pergaminos de la novela original en la que está basada, por la categoría de un elenco con una decena de figuras, por el despliegue de producción para la reconstrucción de época(s) y por varios factores más que van desde los géneros elegidos hasta el andamiaje narrativo, El diablo a todas horas,sin ser una mala película, resulta un poco frustrante. Pongámoslo en claro: está hecha con una categoría visual irreprochable, concebida con ese profesionalismo incuestionable que nos regala habitualmente el cine de Hollywood, pero tenía muchos argumentos para ser más fascinante y atrapante de lo que realmente es. No deja de ser un buen ejercicio de estilo con algunos momentos inspirados, pero tampoco alcanza a conmover o a impactar desde lo emocional.
    Con una complejo estructura temporal que pendula entre 1945, 1957 y 1965, este nuevo largometraje del neoyorquino Antonio Campos (Afterschool, Simon Killer, Christine) está ambientado en pueblos rurales de Ohio y Virginia. En ese ámbito, con una mixtura entre el gótico sureño, el film noir y sin disimular su origen literario (la voz del propio autor de la novela publicada en 2011, Donald Ray Pollock, se escucha de forma recurrente en off), se producirá una acumulación de hechos de extrema violencia que hablan del sino trágico que persigue a varias generaciones de una familia, pero también a su entorno.

    Si hubiese que definir a un protagonista dentro de un relato con tantas ramificaciones (la película dura 138 minutos), podríamos encontrarlo en el Arvin Russell de Tom Holland, hijo de un exsoldado (Bill Skarsgård) y una camarera (Haley Bennett), que se transformará en testigo, víctima y finalmente justiciero en una comunidad dominada por la degradación moral y en la que se irán sucediendo asesinatos a sangre fría, suicidios, cadáveres mutilados y enterrados, y múltiples abusos sexuales. Una sociedad pletórica de psicópatas, marcada por la sed de venganza y el imperio del ojo por ojo en un período que va desde la Segunda Guerra Mundial al conflicto de Vietnam.

    Robert Pattinson (como un perverso pastor), Riley Keough y Jason Clarke (como una pareja de asesinos seriales que además se dedican a la pornografía), Mia Wasikowska y Eliza Scanlen (como dos mujeres que sufren la violencia machista) y Sebastian Stan (como un policía corrupto) completan el elenco de un film con múltiples simbolismos religiosos que se destaca más por la fotografía de Lol Crawley o el diseño de producción de Craig Lathrop que por la profundidad psicológica de sus personajes. Un film atendible dentro del catálogo de Netflix, pero que tenía todos los elementos para resultar mucho mejor de lo que finalmente es.


    http://servicios.lanacion.com.ar/her...-texto/2451072

  16. #2776
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Jueves 17 de septiembre de 2020

    Documental de Jeff Orlowski
    "El dilema de las redes sociales":una paranoia real

    Adicciones digitales, proliferación de fake news, la creciente polarización política: quizá lo más preocupante del documental sea la coincidencia de varios entrevistados en que el verdadero impacto de los algoritmos aún está por verse.
    Diego Brodersen

    Orlowski desarrolla sus teorías de forma acuciante y poco esperanzada.

    EL DILEMA DE LAS REDES SOCIALES 5 puntos
    The Social Dilemma; EE.UU., 2020
    Dirección: Jeff Orlowski.
    Guion: Davis Coombe, Vickie Curtis y Jeff Orlowski.
    Duración: 94 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    El mito de que los teléfonos celulares “escuchan” todo lo que decimos podrá ser falso, pero el origen de la paranoia es bien real, como explica claramente el documental El dilema de las redes sociales: cada click, cada “me gusta”, cada búsqueda online pasa a formar parte de un perfil virtual que los algoritmos de Google, Facebook, Twitter y demás apps y sistemas utilizan para ofrecer información acorde al gusto del usuario. Y publicidades, muchas publicidades. “Las únicas dos industrias en las cuales el consumidor es llamado ‘usuario’ son las drogas ilegales y el software”, afirma una placa en el largometraje de Jeff Orlowski, ligeramente reeditado –luego de su paso por el Festival de Sundance– para incluir un par de escenas ligadas a la actual pandemia de covid-19. El título original es un poco más ambiguo y podría traducirse como “el dilema social”, refiriendo desde luego a las ubicuas redes, pero también a la sociedad en su conjunto.
    No es un dato menor: lo que plantean muchos de los entrevistados, varios de ellos exempleados en cargos jerárquicos de las compañías más exitosas del ramo, es que las sociedades han cambiado radicalmente desde la explosión digital. Y que el verdadero impacto de la recopilación de datos, preferencias y gustos encerrados en las redes de las computadoras más poderosas del mundo aún está por verse. ¿El futuro es distópico? “No podíamos saber que el pulgar hacia arriba, pensado como algo positivo, podía llegar a generar una compulsión adictiva”, dice, palabras más o menos, uno de los responsables de crear el célebre ícono de Facebook. Un investigador muestra gráficos que demostrarían que, de 2010 a esta parte, la tasa de suicidios entre púberes y adolescentes ha escalado de manera significativa en los EE.UU.. ¿Acaso el uso constante de las redes facilita y/o potencia las tendencias depresivas de algunos de sus usuarios?

    Adicciones digitales, la proliferación de fake news, la creciente polarización política a extremos nunca antes vistos son algunos de los temas que El dilema de las redes sociales analiza en detalle, siempre de forma acuciante y poco esperanzada: se extraña la ausencia de alguna voz que opine de manera ligeramente distinta. Pero tal vez el peor elemento en la receta sea la dramatización con actores que grafica esas inquietudes a través de los noventa minutos de metraje, un lastre que reduce la potencia del mensaje y aporta muy poco a la discusión. A pesar de ello, Orlowski logra que el espectador reflexione y encienda más de una señal de alarma. ¿O acaso la explosión de nuevos adeptos a las teorías terraplanistas hubiera existido sin las conexiones virtuales? ¿Y qué decir de los antivacunas? La lamentable visión de grupos de personas tirando abajo torres de señal 5G por la supuesta relación con la actual pandemia es otro ejemplo del peor escenario planteado por la película: si cada ciudadano lee y escucha solamente a quién piensa de manera idéntica, ¿qué posibilidades existen de que el futuro nos encuentre unidos contra males en común?.


    https://www.pagina12.com.ar/292508-e...eal-en-netflix

  17. #2777
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Jueves 17 de septiembre de 2020

    Poético documental del chileno Ignacio Agüero
    "Nunca subí al Provincia": el mundo a la vuelta de la esquina

    El director de "Como me da la gana" no se ajusta a ninguna regla que no sea la suya y éste es también el caso de su film mas reciente, que el año pasado cosechó un reguero de premios en el circuito de festivales internacionales.
    Luciano Monteagudo


    El Provincia sigue allí, aunque cada vez es más difícil verlo.

    Nunca subí el Provincia 8 puntos
    Chile, 2019.
    Dirección, guion y producción: Ignacio Agüero.
    Fotografía: Ignacio Agüero, Gabriel Díaz, Matías Illanes.
    Edición: Sophie França.
    Duración: 92 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Tierra de grandes poetas, Chile tiene ya hace tiempo a su poeta del cine en la figura de Ignacio Agüero. Sus películas –particularmente las últimas— son de una libertad absoluta: no tratan un tema en particular, no siguen a un personaje específico, ni son narrativas en el sentido clásico del término. Tampoco son “experimentales”, una expresión que hace rato cayó en desuso y que tampoco hubiera servido en su momento para definir su obra. Lo de Agüero es distinto. Un poco a la manera irreverente de Nicanor Parra, pero más afable, el cineasta hace exactamente lo que dicen los títulos de dos de sus películas más celebradas: “Como me da la gana”. No se ajusta a ninguna regla que no sea la suya y éste es también el caso de Nunca subí el Provincia, que el año pasado cosechó un reguero de premios en el circuito de festivales internacionales.
    Lo de Agüero es la intimidad pero no necesariamente la introspección. Su mirada siempre permanece abierta al mundo, pero su mundo muchas veces está –y en Nunca subí al Provincia más que nunca—a la vuelta de la esquina. Es la esquina de su vieja casa familiar en Santiago de Chile, en la intersección de Manuel Montt con Valenzuela Castillo, lo que a priori le interesa. La gente que ahora pasa apurada por allí, o espera ansiosa un taxi, tan distinta a la que él mismo registró años atrás con su cámara 16mm y que era tan cercana, tan amable, tan de barrio. Gente –incluso aquellos que tocaban el timbre para pedir una moneda, los desheredados de este mundo, a los que Agüero siempre presta atención-- que saludaba con la mano y con la que se podía conversar sobre la vida y también sobre la muerte. ¿Qué habrá sido por ejemplo del panadero español que tenía su comercio en esa esquina?, se pregunta una y otra vez Agüero. Hoy ya nadie siquiera recuerda su nombre.

    Es que en esa esquina hay ahora un edificio de departamentos, anodino como cualquier otro, y que para colmo le obtura a Agüero la vista de la cordillera. Y particularmente del Provincia, ese cerro que siempre tuvo tan cerca y al que nunca subió, quizás porque también lo tenía de vecino. Aunque fascinado siempre por el paso del tiempo, Agüero no es un melancólico ni un nostálgico. Así como conoció al panadero, ahora quiere conocer a los habitantes de ese edificio, a los nuevos residentes del barrio, aunque sea difícil, porque ahora son muchos, llegados todos juntos. Y son desconfiados.

    “Escribo por escribir”, escribe Agüero en una de las varias cartas manuscritas que él mismo se filma hacer, mientras su pluma rasga el papel. ¿Hay acaso un gesto más poético que ese? ¿A quién están dirigidas esas cartas, que como su película tampoco tienen un “tema” específico? Supuestamente a una amiga cineasta. Pero todo hace suponer que son para el espectador, para que vaya recorriendo con él sus búsquedas y sus incertidumbres. “El día estaba para cazuela, o sopa de choros”, afirma Agüero. Pero no se sabe si hizo lo que dictaba la meteorología. Su cámara está filmando otra cosa: la luz que entra por la ventana, por más que antes se había referido a la lluvia.
    Su voz también recuerda una mañana diáfana en la que dos gorriones entraron a su casa y le hicieron “una visita de cortesía”. Pero la imagen da cuenta de un viaje en tren bala, por algún suburbio japonés. Las asociaciones son libres, soplan donde quieren. Nicanor Parra alguna vez escribió: “Jóvenes / Escriban lo que quieran / En el estilo que les parezca mejor / Ha pasado demasiada sangre bajo los puentes / Para seguir creyendo -creo yo / Que sólo se puede seguir un camino: / En poesía se permite todo.” Y en cine --dice Agüero-- también.


    https://www.pagina12.com.ar/292579-n...-de-la-esquina

  18. #2778
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Jueves 17 de septiembre de 2020

    Film surcoreano dirigido por Il Cho
    #Vivo: pandemia de zombis

    Aquí el virus convierte a las personas en caníbales, pero el film presenta otras cuestiones reconocibles y resonantes, como el encierro y la incertidumbre en espera de una cura.
    Ezequiel Boetti

    Oh Joon-woo, solitario en un mundo acosado por devoradores humanos.

    #VIVO - 7 PUNTOS
    (#Saraitda / Corea del Sur, 2020)
    Dirección: Il Cho
    Guion: Il Cho, sobre el guion original de Matt Naylor
    Duración: 98 minutos
    Elenco: Yoo Ah-in, Park Shin-hye, Hyun-Wook Lee y Chae Kyung Lee

    Spoiler:
    SPOILER:
    Si no fuera porque los datos oficiales afirman que el rodaje se realizó entre octubre y diciembre de 2019, sería inevitable pensar que #Vivo se filmó durante los últimos meses, entre medidas sanitarias restrictivas por la pandemia de la Covid-19. Sucede que esta producción surcoreana –cuyo lanzamiento en salas en agosto fue uno de las primeras grandes apuestas comerciales de aquella industria luego de la reapertura de los cines– dialoga directamente con un contexto atravesado por el distanciamiento, los cubrebocas y el alcohol en gel como elemento imprescindible. Lo hace porque su disparador dramático es la repentina aparición de un virus desconocido, pero también porque tematiza cuestiones como el encierro, la incertidumbre ante un mañana desconocido y la soledad forzada. Todo, desde ya, en un relato que licúa géneros con tal convicción que convierte al espectador en el pasajero de una montaña rusa de emociones.
    La película va directo al grano. El bueno de Oh Joon-woo (Yoo Ah-In, visto previamente en Burning) llega a su departamento, prende la computadora, saluda a sus seguidores en redes sociales y se conecta a un videojuego online, cuando un grito callejero lo pone en alerta. Y con razón, pues lo que observa desde la ventana es a una estudiante mordisqueando con ganas el cuello de su madre. Apenas después el noticiero muestra videos con escenas similares mientras un periodista afirma que se trata de un virus desconocido que afecta el hemisferio derecho del cerebro. Por si no fuera suficiente, las víctimas son “asintomáticas” durante unos cuantos minutos, volviendo imposible saber quiénes están sanos y quiénes incubando una enfermedad que los volverá zombies caníbales. Tal como ocurre desde que en 1968 George Romero filmó La noche de los muertos vivos, estas criaturas son el vehículo perfecto para encarnar una otredad peligrosa y desconocida, canalizando los temores sociales de una época.

    Pero a diferencia de los de Romero, que caminaban a paso lento aunque sin pausa, los de #Vivo corren sin jamás cansarse. Mientras la calle sea una peregrinación de zombies sin rumbo y las autoridades médicas no determinen cómo detenerlos, solo queda encerrarse y esperar por una cura. O un rescate. ¿Suena familiar? El involuntario poder anticipatorio es una carta que Netflix ha sabido usar para un oportuno estreno mundial en plena pandemia, aunque lo que le toca Oh Joon-woo es mucho peor, dado que ni siquiera puede ir a un supermercado porque a) no existe más o b) apenas pisa la vereda una horda de hambrientos irá directo a comerlo. Además, la caída de las conexiones vuelve obsoleto todos y cada uno de sus dispositivos móviles, poniendo en evidencia que sus actividades diarias no son nada sin un andamiaje tecnológico capaz de sostenerlas. La buena noticia es que la película invierte esa reflexión comunicacional, dado que Oh Joon-woo batalla principalmente contra sí mismo para mantener la cordura cuando hay pocos elementos para hacerlo.Esa búsqueda de equilibrio mental en una situación extrema traza un vínculo con ese clásico inoxidable de la literatura distópica que es Soy Leyenda, escrito por Richard Matheson en 1954. Tal como le ocurría al que se pensaba como único sobreviviente de un apocalipsis, la aparición de una vecina enciende la esperanza de un futuro posible personal y, por qué no, de toda la humanidad. #Vivo detiene entonces su ritmo frenético para dispensarle a estos personajes un par de momentos de enorme intimidad aun cuando sus ventanas estén separadas por varios metros, uno de los síntomas más visibles de la amplia fuente de géneros con que el realizador Il Cho nutre su relato. Porque si bien es cierto que el encierro implica opresión y falta de movimiento, la progresiva multiplicación de los zombies obligará a la pareja a iniciar una huida –narrada con el mejor pulso del cine de acción– puertas adentro del edificio, cruzándose en el camino con seres tanto o más peligrosos que esos hombres y mujeres ávidos de un buen cuello para cenar.


    https://www.pagina12.com.ar/292499-v...emia-de-zombis

  19. #2779
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Jueves 17 de septiembre de 2020

    Con Tom Holland, Bill Skärsgard y Robert Pattinson, en Netflix
    "El diablo a todas horas": sordidez impostada

    La película dirigida por el neoyorquino Antonio Campos es paradigmática de cierto cine contemporáneo, que se solaza con las desgracias y miserias de sus criaturas.
    Horacio Bernades


    Un mundo de fe religiosa, decadencia social, blancos white trash, violencia latente y tragedia.

    El diablo a todas horas 4 puntos
    The Devil All The Time, EE.UU., 2020
    Dirección: Antonio Campos.
    Guion: A. Campos y Paulo Campos, sobre novela de Donald Ray Pollock
    Duración: 138 minutos
    Intérpretes: Tom Holland, Bill Skärsgard, Robert Pattinson, Mia Wassilowska, Jason Clarke, Eliza Scanlen

    Spoiler:
    SPOILER:
    “Una historia gótica poblada de personajes siniestros”, dice la síntesis de Netflix, y lo peor es que es verdad. Basados en la novela homónima de Donald Ray Pollock, en El diablo a todas horas el realizador y guionista neoyorquino Antonio Campos y su coguionista Paulo Campos trasponen el sur de la novela gótica estadounidense a la zona de Virginia Occidental. Entendiendo por tal un mundo de fe religiosa, decadencia social, blancos white trash, violencia latente y tragedia. A diferencia de William Faulkner, Flannery O’Connor o Carson McCullers, no permiten que sea la obra la que descubra a los personajes, sino que aquí a éstos el programa previo --el guion-- les es impuesto, bajo la forma de una condena que no difiere mucho de la del Antiguo Testamento.
    La película es introducida por una agobiada voice over, que describe a los pueblos de la zona como míseros y enuncia que los 400 habitantes de Knockemstiff “están casi todas unidos por vínculos de sangre en virtud de una u otra calamidad, ya sea la lujuria, la necesidad o la ignorancia”. Lo que sigue es el despliegue de lo que dicta esa voz, que es la del propio Pollock, dejando claro que el paisaje de El diablo a todas horas viene impuesto desde la novela. No es un mundo extraño al de Simon Killer, del propio Antonio Campos, cuyo protagonista mentía, chantajeaba y golpeaba a su pareja ocasional, una joven prostituta parisina.

    En El diablo a todas horas un veterano de la Guerra del Pacífico --la historia transcurre en 1957, se remonta a tiempos de la guerra y se prolonga hasta mediados de los años 60-- intenta hacer rezar a su hijo a cachetadas (“Arvin consideraba aquel día como el mejor que había pasado nunca con su padre”, concluye el off por las dudas). Una joven madre contrae cáncer. Un predicador-showman tal vez haya asesinado a su mujer. Una muerte se anuncia seis años antes de tener lugar. Un soldado estadounidense es crucificado en Japón. Una pareja recorre las rutas del Medio Oeste cometiendo asesinatos seriales. Un suicida fracasado se conduce en silla de ruedas.Todo eso sucede en la primera media hora. Quedan una hora y cincuenta y dos minutos en los que el título de novela y película se harán reiteradamente explícitos. Título que en inglés explicita ese principio de reiteración: “El diablo todo el tiempo”. Hay una pequeña diferencia entre este universo y el de los novelistas sureños de los años 30 a 50 del siglo pasado. Producciones de un Sur derrotado desde un siglo antes, El ruido y la furia, El corazón es un cazador solitario y Sangre sabia son novelas desesperadas, pero empáticas con su cohorte de discapacitados, sordomudos y fanáticos religiosos. Sin alguna clase de empatía no puede hacerse buena literatura. Tampoco buen cine. El diablo a todas horas es paradigmática de cierto cine contemporáneo, que se solaza con las desgracias y miserias de sus criaturas. Criaturas que parecerían funcionar más como chivos expiatorios que como representaciones del mundo.


    https://www.pagina12.com.ar/292742-e...idez-impostada

  20. #2780
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Viernes 18 de septiembre de 2020

    Documental sobre la politización de una comunidad qom
    "El árbol negro": la noche boca arriba

    El film propone un camino de conversión de esos hombres y mujeres invisibles en sujetos políticos con plena consciencia de sus herramientas para entreverarse en la disputa por las decisiones públicas.
    Ezequiel Boetti

    "El árbol negro" propone un amplio abanico temático.

    El árbol negro 6 puntos
    Argentina, 2018.
    Dirección y guión: Máximo Ciambella y Damián Coluccio.
    Duración: 80 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    Al principio el cielo estaba abajo y la tierra, arriba. Así fue hasta que el cielo, cansado de operar como depósito de los desechos generados en la tierra, pidió invertir los planos, dando pie al posicionamiento que sigue hasta el presente. Entre medio había un gran árbol que hacía las veces de nexo y permitía que los seres humanos pudieran moverse libremente, una característica que perdió luego de un incendio devastador. El relato corresponde a la leyenda de la comunidad indígena qom que la voz en off de uno de sus referentes narra en la secuencia de apertura de El árbol negro, todo mientras la cámara presenta un escenario dominado por la flora y la fauna formoseña. No parece casual la elección los directores debutantes en el largometraje Máximo Ciambella y Damián Coluccio, pues con ella sitúan al espectador tanto en un contexto geográfico como en la cosmovisión comunitaria. Misma cosmovisión que toma como punta de vista la ganadora del premio a Mejor Película de la Competencia Argentina del Festival de Mar del Plata de 2018, que puede verse de manera gratuita en Cine.ar Play.
    El árbol negro despliega durante sus primeros minutos un arsenal de planos observacionales que describen la rutina diaria de Martín. Es un inicio prolijo y sutil aunque no muy auspicioso, en tanto esta manera de introducir a quien hace las veces de hilo articulador de la estructura narrativa es muy similar a la de una buena porción de los documentales nacionales que indagan en las problemáticas de las comunidades originarias. El factor común de todas las actividades es el uso de la naturaleza como elemento de supervivencia, con el pastoreo de las cabras, el trabajo sobre la madera y la pesca como las más preponderantes. Es justamente en una escena a la vera de un río junto a un compañero que se menciona como límite de su área de influencia “el campo de Argañaraz”, el primer indicio que entre los pliegues de esa rutina anida una honda preocupación por cómo los negocios inmobiliarios y la carta blanca para el desmonte de cientos de hectáreas de ese pulmón verde pueden alterar las costumbres milenarias de la comunidad.

    Que en ese cauce no haya peces ni yacarés --“Hace unos días vi uno, pero se debe haber ido”, dice uno, no sin una dosis importante de tristeza-- es la muestra más evidente de cómo ese avance modifica el delicado equilibrio ambiental de la comunidad de Santo Domingo, instalada a la vera del río Bermejo. Equilibrio ambiental y económico, puesto que sin esos recursos el sustento también está en peligro. El árbol negro, entonces, propone un abanico temático que abarca desde la pelea por la tierra y la brutalidad del desmonte hasta el empobrecimiento irremediable de quienes viven en los márgenes de un sistema que ofrece poca –por no decir ninguna– contención. Pero la faceta más interesante de toda la película es qué puede hacerse desde ese lugar de marginalidad para evitar lo que parece inevitable, para luchar por aquello que durante siglos fue suyo. Y lo que primero puede hacerse es juntarse en asamblea para intentar establecer una hoja de ruta comunal.
    Aunque sin descuidar la raigambre más antropológica, Ciambella y Coluccio desplazan su atención a la dinámica de esas reuniones en las que cada uno tiene voz y voto para opinar sobre cuál es la mejor manera para que los funcionarios dejen de bicicletearlos con una visita que nunca llega. “Estamos totalmente desprotegidos, no podemos hacer nada”, dice uno de ellos. La decisión es ocupar pacíficamente un carril de una ruta provincial, de donde se irán solo cuando tengan garantías de que sus reclamos llegarán a los oídos adecuados, marcando así un camino de conversión de esos hombres y mujeres invisibles en sujetos políticos con plena consciencia de sus herramientas para entreverarse en la disputa por las decisiones públicas.


    https://www.pagina12.com.ar/292804-e...he-boca-arriba

  21. #2781
    Amigos de SubAdictos Avatar de Amadel
    Fecha de ingreso
    19-09-2013
    Ubicación
    Ciudad Autónoma de Buenos Aires
    Mensajes
    93,037
    Agradecimientos: 59688

    Predeterminado

    Viernes 18 de septiembre de 2020

    Documental de Ulises de la Orden y Germán Cantore
    "Vilca, la magia del silencio": el humahuaqueño

    El retrato del jujeño Ricardo Vilca aborda el arte impar de este músico que fue muy popular en su tierra, pero a quien el reconocimiento en el resto del país le llegó recién en sus últimos años.
    Juan Pablo Cinelli

    Es imposible no imaginar la experiencia de ser atravesado por la música de Vilca como algo cercano a una epifanía.

    Vilca, la magia del silencio 6 puntos
    Argentina, 2019.
    Dirección y guion: Ulises de la Orden y Germán Cantore.
    Duración: 96 minutos.

    Spoiler:
    SPOILER:
    “La música de Ricardo es el silencio de la Puna: los cerros, Humahuaca, el campanario. Las celebraciones populares, la amistad, el vino. Por ahí, toda una composición suya está encerrada en una nota, en esos interludios en los que uno está viendo y escuchando, pero conectado con la soledad de la existencia humana”. Así define el periodista Gabriel Plaza la obra del guitarrista y compositor jujeño Ricardo Vilca, muerto en 2007 a los 53 años, a quién lo unía un vínculo de admiración y amistad. Además de amigo, Daniel Quiroga también compartía con Vilca los oficios de músico y docente. Él afirma que para componer como Vilca “hay que poder meterse dentro de uno mismo y sensibilizarse tanto que te permita decir cosas solo con sonidos”. Según Quiroga, que fue miembro de su banda, “eso es lo hacía él y por eso era mágico escucharlo”.
    Los testimonios de Plaza y Quiroga son lo primero que aparece en el documental Vilca, la magia del silencio, de Ulises de la Orden y Germán Cantore, que aborda la historia de este músico que fue muy popular en su tierra, pero a quien el reconocimiento en el resto del país le llegó recién en sus últimos años. Al oírlos, es imposible no imaginar la experiencia de ser atravesado por la música de Vilca como algo cercano a una epifanía. Y uno de los méritos de la película es el de transmitir una parte de esa sensación reveladora a quiénes no conocían sus extraordinarias composiciones, que están más allá de todo elogio que se les pueda hacer con palabras.

    En ellas se combinan influencias que superan los límites del folklore tradicional. Es evidente la presencia de Bach y sorprende la plasticidad con la que instrumentos como el charango o la quena se adaptan a los acordes rápidos y sobrecargados, típicos del barroco. También hay algo de Piazzolla, no solo en el carácter revolucionario de sus obras dentro de un género tan rígido, sino en la forma en que estas se acercan hasta las orillas del jazz. Y por supuesto, el rock: es imposible no reconocer algo del impresionismo spinettiano en los paisajes sonoros creados por Vilca. Pero el vínculo no termina ahí. Uno de sus músicos cuenta que el propio compositor le confesó una vez que le había “choreado un pedacito de canción a Deep Purple” para componer su “Quebrada de sol y luna”.
    A partir de detalles como ese, la película revela la personalidad pícara y campechana de Vilca, haciendo que su figura se vuelva familiar. A pesar del formato excesivamente clásico y rígido de su película, que se opone a la naturaleza rupturista de la obra de Vilca, el éxito de Cantore y De la Orden radica en conseguir que el espectador se conmueva con su historia y que al final lamente no haber sabido antes de la existencia del humahuaqueño. Si La magia del silencio logra que la música de Vilca llegue a nuevos oyentes, entonces habrá alcanzado el objetivo noble de honrar al maestro.


    https://www.pagina12.com.ar/292859-v...l-humahuaqueno

Página 93 de 93 PrimerPrimer ... 4383919293

Información de tema

Usuarios viendo este tema

Actualmente hay 2 usuarios viendo este tema. (0 miembros y 2 visitantes)

Temas similares

  1. Respuestas: 0
    Último mensaje: 20-05-2016, 17:42:54
  2. Opiniones, Críticas y Sugerencias!
    Por DohkoX en el foro Literatura
    Respuestas: 1
    Último mensaje: 15-03-2012, 03:36:19

Miembros que han leído este tema: 72

Permisos de publicación

  • No puedes crear nuevos temas
  • No puedes responder temas
  • No puedes subir archivos adjuntos
  • No puedes editar tus mensajes
  •